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  EDUCACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN
 
JARDÍN BOTÁNICO DE MEDELLÍN





Hace más de cien años, el Jardín Botánico de Medellín se parecía más a un paisaje rural de las montañas de Antioquia. En ese entonces, la Sociedad de Mejoras Públicas propuso una celebración especial con motivo del centenario de la independencia de Antioquia. Se habló de un regalo a la ciudad, un lugar que llegara a convertirse en “centro de solaz y esparcimiento para la comunidad” (Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, 1899).

Con este sueño, en mayo de 1913, año de la conmemoración del centenario, los proponentes encontraron que el lugar ideal sería El Edén, una finca con baños, edificios, terrenos y otros espacios, situado en la parte norte de la ciudad. El propósito era inaugurarlo bajo la denominación de Bosque Centenario de la Independencia de Antioquia, pero con el uso, el nombre se fue recortando al de Bosque de la Independencia y luego simplemente a El Bosque. Con el tiempo, el lugar se consolidó como parque recreativo para disfrute de las familias de Medellín.

La idea de convertir el Bosque de la Independencia en Jardín Botánico, con una administración autónoma y un propósito científico, surge a finales de la década del sesenta. En 1972, una junta integrada por el Municipio de Medellín, la Sociedad Colombiana de Orquideología, la Sociedad de Mejoras Públicas y el Club de Jardinería de la ciudad, fundó el que llamarían Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, dedicado a la memoria de uno de los naturalistas antioqueños más queridos y recordados.

Un jardín botánico es, ante todo, un museo vivo, pero también es un gran laboratorio. Como museo, exhibe plantas de diferentes regiones de Colombia, en especial de Antioquia; y como laboratorio, investiga sobre nuestro patrimonio natural para saber lo que es, cómo funciona y cómo cuidarlo. Así, quien camine hoy por el sendero del bosque o las orillas de la laguna, por la estación de agricultura urbana o la casa de las mariposas, notará que el Jardín Botánico de Medellín no es un parque cualquiera, pues en él las plantas están agrupadas por colecciones según lo emparentadas que estén entre ellas o según el ecosistema en el que habitan.

El área científica del Jardín Botánico de Medellín —JBMED— es su centro de pensamiento para el estudio y conservación de la diversidad vegetal. Su trabajo se apoya constantemente en la educación, para que el conocimiento producido nutra a la comunidad científica con nuevas ideas y, además, llegue a otras esferas de la sociedad: políticos, empresa privada, comunidad educativa y todos los posibles actores de conflictos medioambientales. En este sentido, el Jardín también tiene la misión de ser escuela.

La educación en el JBMED es una herramienta y un fin. Desborda lo contemplativo para insertarse en el plano de lo activo, y permite lograr que el conocimiento científico se difunda y cobre validez. A través de su oferta educativa, que incluye publicaciones científicas, congresos, pasantías, cursos cortos y programas de educación ambiental, busca cultivar en los ciudadanos la sensibilidad y curiosidad por su entorno natural; rescatar la valoración de otras formas de vida; cambiar hábitos de consumo; y, en general, empoderar a los actores para tomar mejores decisiones respecto del patrimonio natural.

Ayudar a conservar ese exuberante patrimonio natural es la misión del Jardín Botánico, y la educación es la herramienta para lograrlo. Patrimonio que Cieza de León describe en La crónica del Perú, el primer relato vivo escrito entre 1540 y 1550 sobre la marcha de la exploración y conquista de los vastos territorios que hoy pertenecen a Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia:

Cuando en este valle entramos con el licenciado Juan de Vadillo estaba poblado de muchas casas muy grandes de madera, la cobertura de una paja larga; todos los campos, llenos de toda manera de comida de la que ellos usan. De lo superior de las sierras nascen muchos ríos y muy hermosos; sus riberas estaban llenas de frutas de muchas maneras y de unas palmas delgadas muy largas y espinosas... había muchos árboles que llamamos aguacates, y muchas guabas y guayabas, muy olorosas piñas. Desta provincia era señor o rey uno llamado Nutibara, hijo de Anunaibe; tiene por vecinos otros indios, que están poblados en unos valles que se llaman de Nore, muy fértiles y abundantes. En uno dellos está agora asentada la ciudad de Antiocha.
Todas estas comarcas son montañas muy bravas y muy temerosas. Esta ciudad de Antiocha está fundada y asentada en un valle destos que digo, el cual está entre los famosos y nombrados y muy riquísimos ríos del Darién y de Santa Marta, porque estos valles están en medio de ambas cordilleras. El asiento de la ciudad es muy bueno y de grandes llanos, junto a un pequeño río. Corren junto a ella otros ríos, muchos y muy buenos, que nascen de las cordilleras que están a los lados, y muchas fuentes manantiales de muy clara y sabrosa agua; los ríos, todos los más llevan oro en gran cantidad y muy fino, y están pobladas sus riberas de muchas arboledas de frutas de muchas maneras. (Cieza, 1553, 1880)


El Jardín Botánico y el cambio climático



El cambio climático es uno de los efectos más dramáticos de las actividades humanas sobre el planeta Tierra. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático lo define como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables” (Naciones Unidas, 1992, p. 6). Para enfrentar este problema —la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta el planeta—, actualmente se trabaja en dos direcciones: mitigación y adaptación. El Jardín Botánico se articula a ellas mediante la investigación y la educación.


Aprender sobre los bosques para mitigar



El corazón del JBMED es su herbario, una colección científica de plantas desecadas, identificadas y organizadas, la cual es memoria viva de las plantas porque sirve de insumo para hacer inventarios y caracterizaciones florísticas, esenciales en estudios y planes de impacto y manejo ambiental; y también porque es lugar de consulta para cualquier persona interesada en las plantas. Este herbario es conocido internacionalmente como Herbario JAUM —sigla de Joaquín Antonio Uribe Medellín—, una colección de cerca de sesenta mil especímenes exicados o secos, identificados y debidamente conservados, procedentes de la flora nativa silvestre de Antioquia, Colombia y América.

Como apoyo bibliográfico al herbario, está la Biblioteca Andrés Posada Arango, la única especializada en botánica de la ciudad. Este espacio es el centro de información que da soporte a los contenidos educativos y de investigación del Jardín. Herbario y biblioteca son colecciones esenciales para la investigación y educación en el JBMED.

Principalmente, en el Jardín se investiga sobre la flora de bosques tropicales, porque en la actualidad la conservación de estos bosques es un componente fundamental de los esfuerzos globales por mitigar el cambio climático. Los bosques almacenan carbono en su biomasa a través de los procesos de crecimiento de las plantas, sobre todo de los árboles. A escala planetaria, los bosques retienen una cantidad de carbono superior a la que existe en la atmósfera (Trumper et al., 2009). De hecho, anualmente los bosques secuestran tanto CO2 como el total de la emisión global de gases efecto invernadero —GEI— (Quéré et al., 2014).

Gracias a su propiedad de retener carbono en las estructuras de los árboles, estos mismos bosques también son parte del problema. La deforestación, que alcanza seis millones de ha/año en las regiones tropicales, emite a la atmósfera cerca de15% de todas las emisiones globales de GEI en forma de CO2 (Achard et al., 2014). Cuando se talan los bosques, la madera sobrante que se abandona en el lugar comienza a degradarse y en el proceso genera GEI. Y cuando en lugar de talar se quema el bosque, el problema es aún mayor.

Conscientes de la importancia de los bosques tropicales en la mitigación del cambio climático, los científicos del JBMED se dedican a estudiar la composición, estructura y de bosques y otros ecosistemas de Colombia. El grupo de investigación en Servicios Ecosistémicos y Cambio Climático —SEEC— busca entender el impacto de las actividades humanas sobre los servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que la humanidad obtiene de los ecosistemas y su biodiversidad (ver Propiedad Pública). Uno de los mayores logros de este grupo ha sido compilar la mayor base de datos que existe en Antioquia y en Colombia sobre estructura y diversidad de los bosques nativos. Estos datos sirvieron para que el Ministerio de Ambiente de Colombia y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales —Ideam— desarrollaran las primeras estimaciones y mapas de carbono forestal a escala del país (Phillips et al., 2011; Galindo et al., 2011).

En el territorio departamental, el grupo elaboró el primer mapa de velocidad del cambio climático de Antioquia. Este mapa permite evaluar potenciales impactos sobre el Sistema de Áreas Protegidas del departamento. Además, en el terreno local, el grupo SEEC consolidó la línea de investigación en ecología del árbol y el bosque urbano en Medellín y su área metropolitana, estudio que se enfoca en entender los efectos del cambio climático sobre el patrimonio natural de la ciudad y aportar soluciones para mejorar el manejo de estos recursos.


Medellín se adapta: biodiversidad urbana y cambio climático



El planeta Tierra es un sistema dinámico donde cualquier acción, sin importar su dimensión en tiempo y espacio, inevitablemente tiene un efecto en el resto del sistema. Por eso, todas las acciones en pro de la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático que se realicen en entornos urbanos, se reflejarán en el resto del mundo.

Medellín y su área metropolitana cada vez son más calientes. El incremento en la temperatura del aire en las últimas tres décadas fue de 0,25 grados centígrados (León, 2000), un promedio dos veces superior que el global y nacional. Ahora la ciudad se enfrenta a veranos más secos e inviernos más lluviosos (Hoyos, 2013). Esto demuestra que el cambio climático incide sobre el entorno urbano y la calidad de vida de sus habitantes.

Medellín es una de las ciudades con mayor diversidad de especies arbóreas en el mundo, gracias a proyectos como Vivero Ciudad Verde ejecutado por el Jardín Botánico, el cual incorporó más de cien especies arbóreas a la ciudad. La silvicultura urbana que propone el JBMED opta por el manejo apropiado e inclusión de especies nativas que por sus rasgos funcionales aportan la mitigación de los efectos del cambio climático. Estas especies fijan el CO2, absorben material particulado y mejoran el microclima y demás servicios ecosistémicos en la ciudad.

En una ciudad cada vez más saturada con construcciones, es importante que el aprovechamiento del espacio sea más eficiente; y que el arbolado urbano, como un bien público, sea valorado en su verdadera dimensión. La silvicultura urbana entendida de esta manera es importante, porque la percepción de los beneficios que brinda un árbol ubicado cerca de un centro de trabajo o de zonas residenciales es mucho mayor que el que brindala misma especie en un ambiente natural, a pesar de que el aporte en términos globales es muy similar.

Los árboles son la base sobre la que se soporta otra gran biodiversidad; además, proveen valiosos servicios ecosistémicos: la mitigación de los impactos de las emisiones de GEI, la amortiguación del incremento en la temperatura y de la contaminación por partículas suspendidas, y la reducción de riesgos de inundación y deslizamientos de tierra durante eventos de lluvia fuerte. El mejoramiento de la calidad del agua potable en las ciudades depende de la protección de los bosques en áreas rurales. Sin embargo, la magnitud y calidad de estos beneficios depende de que se conserve y mejore efectivamente esta biodiversidad.

Estos y otros trabajos realizados por el JBMED contribuyen a demostrar que la gestión eficiente de las áreas de reserva y de los ecosistemas en general, es la mejor forma de adaptarnos al cambio climático.


Siembra saberes y cosecha sabores



Como respuesta a la necesidad de hacer de Medellín una ciudad más amigable con todas las formas de vida, y de aumentar la biodiversidad urbana para usarla de forma racional sin poner en riesgo sus servicios ecosistémicos, desde su área de educación el JBMED ha implementado el programa de Agricultura Urbana —AU— para la siembra y cosecha de alimentos dentro de las ciudades. Este proceso puede desarrollarse de forma convencional o basarse en corrientes como la agroecología, una disciplina científica y propuesta de trabajo amigable con el ambiente, socialmente incluyente y cooperativista, que busca identificar los procesos que ocurren naturalmente en los ecosistemas para implementarlos de forma acertada en el ámbito agropecuario. Esto la convierte en una alternativa al modelo de producción industrializado, consumista y devastador que predomina y que causa en gran medida el cambio climático en el mundo entero.

Los profesionales del programa de Agricultura Urbana del JBMED proponen un enfoque agroecológico, adaptando los conceptos y prácticas de la agroecología al contexto urbano, donde los espacios domésticos son reducidos. Con esto pretenden generar conciencia sobre el impacto ambiental producido por las prácticas consumistas en las grandes ciudades. Por medio de talleres, festivales, charlas e intercambio de semillas, se anima a la ciudadanía a enterarse del origen y propiedades de los alimentos que consumen. En estos encuentros, los materiales generados buscan siempre cuestionar, problematizar y proponer alternativas frente a diferentes problemáticas agrícolas y ambientales. Una persona informada tendrá criterios más claros a la hora de comprar un alimento, botar un utensilio o elegir una semilla, porque si conoce la situación legal, biológica y social en torno al agro, tomará decisiones más conscientes.

La agricultura urbana es una propuesta que mejora la calidad de vida de los habitantes porque favorece el acceso a alimentos en una ciudad con población desplazada y vulnerable; y, en otros aspectos, incrementa la biodiversidad por la atracción de fauna benéfica en el huerto, aumenta las áreas verdes y estéticas, mejora el aprovechamiento de la energía e incentiva el trabajo entre vecinos. Las labores agrícolas constituyen un hobby o pausa activa para los ciudadanos que cada vez están más inmersos en el estrés cotidiano, lo que genera espacios más sanosy agradables en la ciudad.


Redes de conocimiento, juntos para llegar más lejos



En todas las áreas del conocimiento, el trabajo colaborativo es indispensable para llegar a consensos y generar mayor impacto. En el nivel global, el JBMED participa en redes internacionales de conocimiento, para contribuir a demostrar el papel relevante que tienen los bosques en la estabilidad del clima y del ciclo del agua, y en la conservación de la biodiversidad a escala planetaria. Un ejemplo de este trabajo es la integración de la Red de Monitoreo del Bosque —Col-Tree—a redes globales de conocimiento, que se enfocan en estudiar la interrelación entre los bosques tropicales y el cambio climático. Otro caso es la participación desde el 2004 en el Observatorio Pantropical de Bosques, liderado por el Departamento de Geografía de la Universidad de Leeds, el cual agrupa cientos de investigadores de cincuenta países de Europa, Norteamérica y Australia, incluyendo investigadores de varios centros y universidad de los nueve países amazónicos.

A escala regional, el JBMED es parte activa de trabajos en la Red Global de Monitoreo Ecológico —GEM—, Red Florística Latinoamericana del Bosque Tropical Estacionalmente Seco —Dryflor— y la Red de Bosques Andinos —RAB—. En relación con esta última, se logró integrar el concepto de monitoreo de servicios ecosistemicos en el contexto de cambio climático, en un proyecto integrado de suelos, clima, agua y vegetación en la cuenca del río Quindío (Restrepo et al., 2014). Esta zona geográfica abarca ecosistemas claves, desde el bosque seco en el Valle del Cauca a 1500 msnm hasta páramos a 4500 msnm. El proyecto busca entender si el cambio climático está induciendo la migración de especies y ecosistemas hacia arriba en los Andes, y cómo estos cambios pueden afectar los servicios ecosistémicos (Álvarez et al., 2015).

A escala nacional, el JBMED lidera una red de monitoreo del bosque en Colombia —red Col-Tree— (web), para abarcar un amplio gradiente climático, de temperatura y precipitación. En esa red se monitorean desde los páramos en la alta montaña hasta los manglares en la línea costera; y desde zonas secas del país, como en el Caribe, hasta los bosques más lluviosos del planeta en el Chocó. La información sobre crecimiento de los árboles y secuestro de carbono ha formado parte de publicaciones de alto impacto sobre la interrelación de los bosques tropicales y el cambio climático (Brienen et al., 2015; Fauset et al., 2015).

A pesar de lo anterior, el trabajo colaborativo en el JBMED no solo es hacia afuera. Internamente, diferentes grupos del JBMED están desarrollando un conjunto de investigaciones para conocer mejor la capacidad de los árboles de Medellín para secuestrar GEI, prevenir desastres —o reducir su impacto— y mejorar la calidad del aire (Zapata et al., 2015).


La educación como herramienta para enfrentar el problema



El objetivo misional de la educación, del Jardín Botánico de Medellín, está planteado en estos términos:

Generar apropiación social del conocimiento desde contextos y saberes específicos, que promueva prácticas ambientales para un cambio favorable en la relación con el entorno, la adaptación al cambio climático y la conservación de la diversidad biológica y cultural. (Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, 2014-2017)

Este objetivo parte de dos certezas: 1) el bienestar humano depende significativamente de los servicios ecosistémicos provenientes de los bosques y su biodiversidad; y 2) el futuro de la Tierra y la sobrevivencia de muchas especies, incluyendo la humana, dependen de la conservación de los ecosistemas y en gran medida de los bosques tropicales. En este sentido su papel, más que investigar, es generar conciencia en todas las esferas de la sociedad sobre la necesidad de conocer y proteger nuestros bosques y su biodiversidad.

En sus grupos de investigación, el JBMED forma una nueva generación de estudiantes universitarios, de pregradoy posgrado, competentes para la gestión del cambio climático, basada en el conocimiento y manejo de los ecosistemas. El Jardín apoya también algunos semilleros de investigación en las universidades Eafit y Nacional Abierta y a Distancia —UNAD—, para fomentar la curiosidad científica en los jóvenes. Además, varios estudiantes de al menos diez universidades nacionales y extranjeras han trabajado en actividades de investigación relacionadas con el cambio climático y el conocimiento de la flora colombiana.

Con el tema del cambio climático se han diseñado dos cursos específicos: Bosques y Cambio Climático, en conjunto con investigadores de la Red Amazónica de Inventarios Forestales —Rainfor—, que se ha impartido desde el 2011 en programas de pregrado y maestría de cinco universidades; y Ordenamiento del Recurso Hídrico en Contexto de Cambio Climático, en cooperación con profesores de la Universidad del Tolima.

Los investigadores del JBMED publican sus estudios en revistas arbitradas en forma de artículos especializados. Sus descubrimientos han cambiado la idea que tenían la ecología tradicional, los políticos y el mundo, sobre la importancia de los bosques tropicales (Phillips et al., 2011). Esto ha servido para desarrollar nuevos programas de conservación en el marco de convenios internacionales, razón por la cual se está trabajando en la consolidación de un fondo editorial propio que publique periódicamente material con alto valor académico y excelente calidad. De igual forma, la participación en congresos, seminarios y foros es otra herramienta importante para mantener el debate sobre temas ambientales entre la ciudadanía en general; y, en particular, entre políticos y tomadores de decisiones, pues estos son actores fundamentales para expandir el conocimiento y las posibilidades de concertación sobre el manejo y cuidado de la biodiversidad.

Asimismo, el acompañamiento social es un aspecto fundamental que contribuye a que proyectos de infraestructura, de obras públicas, educativos, socioambientales o culturales ejecutados por el JBMED tengan sostenibilidad a largo plazo. El éxito y funcionamiento de estas obras se basa en la comprensión y aceptación del proyecto por parte de la comunidad, y de su integración a las dinámicas en el territorio para garantizar su cuidado y permanencia en el tiempo. Enmarcados en este componente, se han realizado talleres y jornadas de capacitación en comunidades urbanas y rurales. Estos procesos incluyen poblaciones afrodescendiente, indígena, campesina y de minorías étnicas. Además de Antioquia, el JBMED ha realizado este acompañamiento en diferentes regiones del país como Amazonia, la costa del Pacífico y el Caribe.

Otra estrategia de acercamiento a la ciudadanía es el programa de Agricultura Urbana, en el que se desarrollan procesos pedagógicos para crear experiencias que incentiven la apropiación de espacios urbanos, transformándolos en huertas productivas que mejoren la seguridad alimentaria de la población más vulnerable. Y con el fin de incentivar la diversificación en la dieta y de acercar a las personas a una alternativa saludable de alimentación, los refrigerios que se suministran durante encuentros educativos se diseñan con base en recetas tradicionales replicables que integren muchos de los productos de las huertas, de alto contenido nutricional y que no usan conservantes ni empaques.

En el JBMED, la educación es el qué y la comunicación es el cómo.En este sentido, la comunicación de la ciencia para la conservación de la biodiversidad se vale de todas las herramientas y canales de interacción disponibles, de forma que se motive el diálogo con diferentes audiencias. En acciones orientadas al ciudadano se trabaja en tres estrategias:

1) Ciudadanos conscientes.
A partir de contenido divulgativo sebusca que las personas tengan una mirada de conservadores del Jardín Botánico como espacio de la ciudad, lo que contribuye a la mitigación del cambio climático.

2) Aprendizajes compartidos.
Promueve acciones colaborativas para crear relaciones con pares que han estado distantes; ejemplos de este trabajo son la colaboración de científicos del JBMED en proyectos educativos multimedia como Propiedad Pública y Sinfonía Trópico, y la propuesta de red de jardines botánicos con los equipos de educación de otros jardines del país para consolidar el Jardín Botánico de Colombia.

3) Circulación de contenidos. Sin contenido, es decir sin mensaje, no hay proceso completo. Para que la información técnica fluya hacia la ciudadanía y esta se la apropie, el JBMED desarrolla estrategias como: Mercado Verde, Cinema Picnic, señalética de colecciones vivas , tertulias y exposiciones, entre otras.

Una gran alianza en la que participan importantes actores públicos y privados de la región es el programa Pacto por los Bosques de Antioquia, iniciativa que tiene como propósitos el afianzamiento del conocimiento, la preservación, la restauración, el establecimiento y el uso sostenible de bosques y plantaciones forestales en Antioquia, con el fin de preservar la vida, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que proveen. Además, el JBMED ofrece de manera permanente programas pedagógicos y recreativos basados en las competencias en ciencias naturales establecidas por el Ministerio de Educación Nacional. Esta oferta educativa promueve conocimientos, actitudes y competencias encaminadas a identificar y prevenir problemas ambientales, y así contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático.



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