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ACUARIO EXPLORA - PARQUE EXPLORA













En el Acuario del Parque Explora se encuentran las especies más representativas de los grandes ecosistemas de las cuencas colombianas, así como una muestra de la vida existente en el mar. Es un universo enriquecido por los habitantes ocultos de las aguas, que nos invitan al asombro y a la conservación.


El Acuario tiene un área construida de 2.200 m2 aproximadamente, distribuidos en tres niveles. El tanque central, representación de un bosque amazónico inundado, alberga los ejemplares de mayor tamaño. El recorrido es ascendente y se realiza por corredores oscuros, pues la iluminación proviene de las peceras, para que sus habitantes sean los protagonistas de la exhibición.


En este espacio se tiene una muestra de las especies de peces más representativas de las distintas cuencas hídricas de Colombia y una importante selección de los organismos de arrecifes coralinos. Son aproximadamente 350 especies que habitan en 28 ambientes diferentes, 17 de agua dulce y 11 de agua salada.


El Acuario del Parque Explora es además un laboratorio viviente para la investigación, la cual se realiza en asocio con universidades y centros especializados, y es la mejor herramienta existente para promover la educación ambiental y la protección de la biodiversidad. La principal fortaleza es su importante colección de especímenes de agua dulce.


Belleza y riesgo en agua dulce


Los ecosistemas de agua dulce, como los ríos, los lagos y los humedales, ocupan menos del 2% de la superficie terrestre, pero proveen hábitats en los que se presenta biodiversidad de plantas, invertebrados acuáticos (como las larvas de muchos animales, escarabajos y libélulas) y vertebrados (como peces y anfibios). Su número está disminuyendo rápidamente por la intervención humana (pesca, minería), la destrucción de hábitats, la alteración física de los cuerpos de agua, el vertimiento de aguas residuales y la polución del aire y el agua.


Los peces de aletas espinosas (la mayoría de ellos de agua dulce) son uno de los grupos más diversos entre los seres vivos y reúnen a más de la mitad de todos los vertebrados vivientes. En la actualidad hay aproximadamente unas 24.000 especies de peces óseos, agrupadas en 431 familias que representan el 96% de todos los peces existentes.


Sin embargo, se estima que en la actualidad el 20% de los peces de agua dulce del mundo son vulnerables, están amenazados o se encuentran en peligro de extinción. Algunos de los factores implicados en la reducción de biodiversidad son el comercio internacional y la introducción y mal manejo de especies no nativas utilizadas en piscicultura.


Hay cerca de 10.000 especies de peces de agua dulce distribuidas en todos los cuerpos de agua dulce de la tierra, si bien la riqueza de especies es mayor hacia el Ecuador terrestre que hacia las zonas templadas. Debido a la poca disponibilidad de espacio y al aislamiento que se presenta entre estos ecosistemas, se han producido cambios en las especies, como alta diferenciación en las formas del cuerpo, aletas y boca, las dietas, los hábitats y los comportamientos reproductivos, lo que trae como consecuencia adaptaciones artificiales entre los diferentes grupos taxonómicos existentes.


El número de especies presentes en un río está correlacionado con su área y con el caudal anual de descarga de su cuenca de drenaje. Estos factores tienen altos índices en la geografía colombiana, lo que le da al país una posición privilegiada en cuanto a la diversidad de ecosistemas y organismos de agua dulce. Colombia ocupa el segundo lugar en el mundo en diversidad de peces de aguas continentales, con cerca de 1.400 especies.


El Acuario del Parque Explora tiene en su colección de agua dulce:


  • 158 especies autóctonas, es decir, que son originarias del país, las cuales representan el 11% de las especies continentales reportadas para Colombia.
  • El pirarucú (Arapaima gigas), que es el pez de agua dulce con escamas más grande del mundo, y tiene una alta importancia cultural y económica en la cuenca del Amazonas.
  • El pez pulmonado (Lepidosiren paradoxa), uno de los más raros del mundo por ser considerado representante de la transición de los peces a los animales terrestres, pues toma el aire directamente de la atmósfera terrestre y sus aletas parecen pequeñas patas poco desarrolladas. Además, es capaz de sobrevivir en el Amazonas varios meses enterrado durante las épocas de sequía. Esta especie solo se encuentra en Suramérica.
  • Los cuchillos y temblones, peces que generan electricidad con su cuerpo para diferenciarse, delimitar su territorio y, en algunos casos, para cazar y defenderse.
  • 20 especies de bagres o peces gatos, entre los que se destacan el bagre rayado, el blanquillo, el bagre sapo, el capaz, el cajaro, el yaque y el chontaduro. En todo el territorio nacional estas especies presentan problemas de conservación por sobrepesca y destrucción del hábitat, al punto de que 6 de ellas se encuentren clasificadas como especies en riesgo de extinción.
  • 21 especies de loricaridos o cuchas, que cumplen el papel fundamental de alimentarse de los detritos y algas del fondo de ríos y lagunas, ayudando a limpiar los ecosistemas acuáticos.
  • 81 especies de carácidos, incluyendo 3 especies de pirañas, cachamas, palometas, y varios tipos de tetras y sardinas utilizados en acuarios y para consumo humano.
  • 45 especies de cíclidos, una de las familias más importantes de peces suramericanos, que se caracterizan por ser muy coloridas y vistosas.
  • 2 especies de rayas de agua dulce, parientes muy cercanos de los tiburones. Este tipo de rayas, que usan un aguijón ponzoñoso para defenderse, únicamente se encuentra en Suramérica.

Cultivo de corales: sembrando conservación


Los arrecifes coralinos son uno de los ecosistemas tropicales más diversos (30 de los 34 phyla o grupos diferentes de animales existentes) y más antiguos (hay reportes de su presencia desde hace 500 millones de años) (Birkeland, 1997). Están constituidos casi en su totalidad por animales coloniales llamados pólipos, los cuales tienen una estructura simple que consta de un cuerpo en forma de saco o bolsa con un orificio oral rodeado de tentáculos urticantes.


Los pólipos producen un esqueleto calcáreo externo en forma de copa para su protección y resguardo. A este esqueleto se le denomina roca caliza coralina, y la misma se encuentra cubriendo extensas regiones de las costas y formando numerosas islas, atolones, playas y archipiélagos de los mares tropicales, tal como la Gran Barrera Coralina de Australia, con 2.000 km de largo, o el archipiélago de San Andrés y Providencia, en el Caribe colombiano, con un área de cobertura de coral de 2.188,5 km2 (Díaz et al, 2000).


La formación de este esqueleto requiere gran cantidad de energía, y sustancias como nutrientes, calcio y oxígeno; por esta razón, los pólipos establecieron una relación simbiótica con algas unicelulares denominadas zooxantelas. Estas algas viven dentro del tejido de los corales a unas concentraciones muy altas, que en algunos casos superan las 10.000.000.000 por m2; aprovechan la protección que el coral provee y utilizan sus productos nitrogenados. Además, con el CO2 y la luz solar, las algas originan, mediante el proceso de fotosíntesis, una serie de nutrientes, como ácidos grasos, oxígeno, azúcares, aminoácidos y lípidos, que son aprovechados por los corales, lo que las convierte en elementos fundamentales para la vida de la colonia coralina.


Por esta interacción, los pólipos necesitan condiciones especiales para su desarrollo, tales como aguas transparentes (indicadoras de baja cantidad de nutrientes en suspensión), sustratos estables y duros, salinidades altas y estables y temperaturas entre 24 y 30 °C. Estos requerimientos los convierten en ecosistemas vulnerables, pues cualquier cambio o ausencia de alguno afecta gravemente o impide la formación de arrecifes coralinos.


Los nutrientes que proveen las zooxantelas representan más de un 90% de los requerimientos nutricionales de algunas especies de corales. En otras suponen menos de un 60%, y en algunas la contribución es casi inexistente. La porción restante la obtienen a través del material particulado y de la predación del escaso fitoplancton y zooplancton que ofrece el medio; esto lo realizan a través de cilios y del mucus que tienen en su superficie, y de los nematocistos. El proceso se realiza en su mayoría durante la noche, momento en el cual los corales despliegan sus pólipos y atrapan el alimento.


En condiciones de cautiverio se deben reproducir las condiciones de vida silvestre de la manera más fiel posible. Factores como la intensidad de la luz, la distancia de esta con respecto a los corales, el fotoperiodo, el espectro, entre otros, son de vital importancia para el buen funcionamiento de las zooxantelas, pero además son condiciones que varían para cada especie (todavía se está construyendo ese conocimiento) y que son fundamentales no solo para que los organismos sobrevivan, sino para que crezcan y proliferen. Otro de los elementos fundamentales que se relaciona estrechamente con la nutrición es el movimiento del agua, pues es este el que garantiza el flujo de nutrientes y otras sustancias como el oxígeno, vitales para los organismos en cautiverio.


El alimento suministrado de manera externa en condiciones confinadas, aporta el porcentaje de nutrientes que no se obtiene del holobionte, (el cual está conformado por la colonia de pólipos y sus algas asociadas); este también debe ser cultivado, lo que quiere decir que detrás de la nutrición de los corales se encuentra un esfuerzo productivo de una serie de pequeños organismos, como microalgas y microcrustaceos, los cuales deben ser ofrecidos periódicamente para suplir las necesidades nutricionales. La cantidad y la proporción de este alimento, aspectos fundamentales en la sobrevivencia de estos organismos, no se conoce para todas las especies, y se requiere un trabajo cuidadoso y prolongado para determinarlo.


Una característica importante que les ha permitido a los corales dispersarse y generar grandes estructuras es su forma de reproducción, que puede ser de dos tipos; sexual, mediante esperma y huevos, los cuales pueden descargar en el agua para que sean fecundados en ella, o fecundarlos internamente y luego liberar las larvas; y asexual, mediante mecanismos como fragmentación, brotes, liberación de pólipos del esqueleto o huevos infértiles (Birkeland, 1996).


Amenazas


Para los corales y arrecifes coralinos existe una serie de amenazas que, de no detenerse a tiempo, se calcula que para el 2030 habrán destruido entre el 60 y el 70% de los arrecifes coralinos del mundo.


Desde la década de los ochenta se ha observado un deterioro cada vez mayor de ecosistemas marinos tales como manglares, praderas de pastos marinos, arrecifes coralinos y un largo etcétera. Gran parte de ese deterioro se relaciona con eventos naturales como tormentas, ciclones y huracanes, y otro porcentaje con las actividades humanas como vertimiento de aguas residuales; aceleración de la sedimentación por procesos erosivos debidos a la construcción de obras, la agricultura, la ganadería y la minería; polución; extracción de roca coralina; sobrepesca, entre otros (Birkeland, 1997; Díaz et al, 2000).


El cambio climático es una de las mayores amenazas de estos ecosistemas, pues a pesar de que los cnidarios, grupo taxonómico que abarca a las medusas, corales duros y blandos y anémonas, sobreviven en un gran rango de temperaturas, cada especie tiene tolerancia muy baja a las variaciones. Los cambios de temperatura afectan procesos críticos para la digestión, el crecimiento, la reproducción y la detoxificación de radicales libres resultado de la fotosíntesis realizada por las zooxantelas, generando un desequilibrio en el organismo. Por ejemplo, un incremento en la temperatura del agua la hace menos apta para albergar oxígeno, y a su vez acelera la tasa metabólica en el coral, lo que aumenta la demanda de aquel; la situación empeora en las horas de la noche, cuando las zooxantelas dejan de producir oxígeno y empiezan a consumirlo. Todo esto va generando un desequilibrio potencialmente fatal en poco tiempo.


Estas condiciones estresantes inducen la liberación de las algas simbiontes, produciendo blanqueamiento de la colonia, el cual es considerado la puerta de entrada de muchas enfermedades como banda blanca, banda negra, lunares blancos y negros corales y mortalidades en masa, como en los corales cuerno de alce (Acropora palmata) y cuerno de venado (Acropora cervicornis) (Birkeland, 1997).


Una amenaza generada directamente por el hombre es la sedimentación que se produce por un manejo inadecuado de zonas cercanas a los mares y de los ríos que desembocan en ellos, ya sea debido a actividades agrícolas, a la construcción o a la tala de bosques, que provoca erosión del suelo y que produce con la lluvia el arrastre de altas cantidades de material particulado, impidiendo que la luz solar penetre lo suficiente. Otros ejemplos importantes de la destrucción de arrecifes es la contaminación de los mares por tóxicos, petróleo y carbón, además de las prácticas inadecuadas de pesca (uso de dinamita, de cianuro y de técnicas de arrastre) y el turismo irresponsable, que genera lesiones en los corales.


Adicionalmente, en los arrecifes coralinos se han observado otros problemas, como muertes masivas de abanicos de mar (Gorgonia ventalina), de erizos de púas largas (Diadema antillarum), y disminución de los peces y otros animales asociados a los arrecifes coralinos.


Todos los anteriores eventos afectan el sistema inmune de los corales y han hecho que el número de brotes de enfermedades y de mortalidad en masa de ellos haya aumentado en los últimos años. La investigación sobre las enfermedades de los corales es aún incipiente, y en algunos casos se desconoce su origen. Se requiere tener la posibilidad de replicar condiciones naturales para lograr un acervo de conocimiento no solo de las enfermedades, sino de los posibles tratamientos individuales que podrían ser valiosos desde el punto de vista genético y de conservación.


Por la importancia de estos ecosistemas para la productividad marina y por el estado crítico en que se encuentran, se han adelantado estudios sobre ellos en temas como ecología, estructura de las comunidades, reproducción, fisiología y conservación.


Una de las formas utilizadas para la conservación de los arrecifes es el cultivo de corales. Este se realiza aprovechando su posibilidad de reproducirse de manera asexual o vegetativa. Cuando se fragmenta una colonia, por eventos naturales o deliberadamente, los pedazos se fijan a un fondo duro y comienzan a crecer lentamente. Esta forma de propagación se utiliza para obtener crías de coral que más tarde se siembran en zonas coralinas muy deterioradas; también se usa en el mercado de los acuarios marinos, que es una actividad comercial en auge en muchos países, lo que provee ejemplares de cultivo y disminuye la extracción de corales de su medio natural.


La construcción de un área de cultivo de corales en el Acuario del Parque Explora tiene como finalidad establecer un lugar para mantener algunas especies de corales blandos y duros que existen en la colección de organismos vivos del parque. Como son de difícil consecución, se evita tener que adquirirlos del medio natural, y en caso de que se presente algún daño o eventualidad en el tanque en donde se encuentran exhibidos, se previene que desaparezcan de la colección.


Adicionalmente, esta zona permitirá investigar el crecimiento y la reproducción de los corales bajo condiciones controladas en un recinto cerrado alejado del mar (ex situ), lo cual, en un futuro, podría aportar conocimiento sobre las especies de corales que se encuentran en nuestro país y están en un peligro crítico de desaparecer, como ha ocurrido con los corales cuerno de alce (Acropora palmata) y cuerno de venado (Acropora cervicornis), entre otros (Sutherland et al, 2011).


Montaje técnico del proyecto de cultivo de corales del Acuario del Parque Explora


En años recientes, en el Acuario se ha realizado reproducción por fragmentación de los corales de la colección, que en su mayoría provienen del océano Pacífico. Dadas las condiciones del Acuario, y por su lejanía del mar, para estos corales debemos crear un ambiente artificial controlado con las condiciones de agua, luz, filtración y demás, necesarias para su sobrevivencia, crecimiento y reproducción. Para lograrlo es necesario estudiar muy bien las condiciones medioambientales de los corales en su medio natural y tratar de reproducirlas. Los equipos involucrados en este proceso son diversos y cada uno tiene un fin distinto. Muchos de los corales dependen, para su crecimiento y bienestar, de la simbiosis que efectúan con el alga que vive sobre ellos y que a su vez les sirve de alimento. Para que esta alga pueda sobrevivir necesita una iluminación intensa. En el medio natural esta iluminación es simplemente el sol. En nuestros acuarios debemos recrear e imitar la luz solar, y para esto utilizamos diversos tipos de lámparas, como metal halógenas, tubos fluorescentes y, recientemente, unas lámparas de leds diseñadas especialmente para acuarios de agua salada, que se programan por computador para recrear el ciclo de la luz del sol durante el día: en la mañana sube la intensidad de luz y en la tarde baja.


Además de la luz, para alimentarse los corales también necesitan las corrientes de agua, que les suministran ciertos microorganismos, como plancton y algunos microcrustáceos. El agua arrastra estos organismos hasta los pólipos de coral, que así pueden atraparlos y devorarlos. Por ende, también debemos recrear estas corrientes, lo cual se logra con bombas centrífugas que mueven cantidades de agua equivalentes a veinte veces por hora la cantidad total de cada acuario, es decir que si un acuario tiene 1.000 litros, sus bombas hacen que circulen 20.000 litros en una hora.


Otro elemento importante es la calidad del agua. El mar ha logrado un balance natural entre sales y elementos durante millones de años. Como traer agua del mar es muy difícil (Medellín está por lo menos a ocho horas de la costa más próxima), nosotros debemos imitarla. Para ello contamos con un filtro de ósmosis inversa, que permite filtrar el agua dulce que se utiliza en la preparación del agua salada. Este filtro retira todas las partículas sólidas y algunos compuestos, como fosfatos y silicatos, perjudiciales para nuestros acuarios. Luego, mezclamos esta agua dulce con una sal especial para acuarios marinos y un agua de excelente calidad para nuestros corales. El agua se cambia en los acuarios a razón de un 20 a 25% mensual, extrayendo agua vieja y adicionando agua recién preparada.


Asi mismo, se emplean sistemas de filtración mecánica, química y biológica para mantener el agua libre de turbidez y de sustancias tóxicas para los corales. El aparato que nos sirve para lograr esto es el trickle filter, un filtro que tiene dos funcionalidades: mecánica y biológica. Mecánica, para recoger partículas disueltas, y biológica, para desdoblar sustancias químicas que la descomposición de los desechos de los peces y de los mismos corales produce, como amonio y nitritos, derivados del ciclo del nitrógeno. También contamos con protein skimmers, filtros mecánicos que extraen micropartículas en suspensión por medio de creación de espuma al inyectarle aire al agua.


Mantener las condiciones fisicoquímicas del agua para los corales es supremamente importante, ya que necesitan absorber compuestos químicos y ciertos minerales para formar sus esqueletos y sus tejidos. Todos los días debemos hacer mediciones de diversos parámetros, como el pH, la alcalinidad, el oxígeno disuelto, la temperatura, la salinidad y los contenidos de minerales como calcio, magnesio, estroncio y otros microelementos.


Para mantener todos estos parámetros es necesario contar con equipos adecuados y con un laboratorio suficientemente técnico, a fin de hacer el monitoreo y el control permanente. En el Acuario del Parque Explora contamos con una profesional en microbiología y bioanálisis que se encarga de mantener este control y de dar las alertas pertinentes a los encargados del manejo de los animales. Como vemos, no es nada fácil recrear un ambiente artificial apto para los corales, pero gracias al conocimiento y el esfuerzo del equipo humano que está a cargo de ellos, hemos logrado el avance en la cría y reproducción de nuestros corales.


Divulgación e investigación


Cada pecera es un ecosistema cerrado. Una gota de agua que pasa por un filtro mecánico deja allí material particulado de gran tamaño. Luego esa gota pasa por un filtro biológico donde distintas bacterias se encargan de consumir algunas de las sustancias presentes (por ejemplo, los productos nitrogenados). Una vez limpia de esos "tóxicos", pasa por los filtros ultravioleta, que destruyen la mayoría de microorganismos mediante una luz intensa. Posteriormente, la gota entra al skimmer, que gracias a la tensión superficial se encarga de sacar la materia orgánica disuelta, entre otros elementos, para finalmente pasar por el chiller, que se encarga de enfriarla hasta obtener la temperatura adecuada. Después de ese proceso entra nuevamente a la pecera, donde se pone en contacto con los animales y es movida permanentemente por las bombas de recirculación, para, por último, reiniciar el proceso.


En cada pecera conviven varios organismos de manera independiente y en colonias; los peces y los grandes organismos, como los equinodermos y las anémonas, viven en ese entorno valiéndose del oxígeno atmosférico que se incorpora al agua por la turbulencia de todo el movimiento del sistema. Cada uno se alimenta dependiendo de la especie: algas, alimento balanceado y, en ocasiones, alimento vivo que consumen ávidamente. Después de la digestión de ese alimento se produce una serie de desechos que sirve de alimento para los corales, para las bacterias del filtro biológico y para la roca viva, que es otro protagonista de ese ecosistema, lo que genera un ciclo estable.


La roca viva es una estructura que se origina de un coral muerto u otro elemento con buena superficie de contacto, colonizado por algas calcáreas, pequeños y grandes crustáceos, bacterias, gusanos, esponjas, entre otros organismos. Los corales que están compuestos por una gran cantidad de individuos en estructuras coloniales se alimentan de manera indirecta con luces que simulan el sol y con pequeños organismos como las artemias recién eclosionadas, los rotíferos y las microalgas.


Las peceras de agua dulce, a diferencia de las de agua salada, poseen una diversidad mayor de peces en cuento a tamaño y familias, y por tanto se utilizan diferentes estrategias para alimentarlos.


Entender todos estos procesos hace que el público que visita el Acuario comprenda la importancia de una institución como estas en una ciudad como Medellín. Conocer los procesos de la biodiversidad, los cuidados necesarios para mantenerla, cómo se relaciona con nosotros y las decisiones ciudadanas que se pueden tomar para aportar a la conservación de esa biodiversidad, son las principales finalidades de espacios dedicados a la educación ambiental como lo son el Acuario y el Vivario del Parque Explora.


Para comunicar los maravillosos contenidos que día a día se originan en el Acuario —que, aunque compuesto por organismos vivos, se comporta como uno—, existe un grupo de mediadores, llamados exploradores. Ellos, estudiantes universitarios en alguna de las carreras que se relacionan con el estudio y manejo de organismos vivos, realizan un proceso de formación en la Escuela de mediadores de Explora, y continuamente se fortalecen con los contenidos de las colecciones vivas, de la mano del equipo técnico del Acuario.


El Acuario del Parque Explora se adhiere a la deontología de los Museos del ICOM (Consejo Internacional para los Museos de la Unesco) y a la de Zoológicos y Acuarios de la WAZA (Asociación Mundial de Parques Zoológicos y Acuarios). Es todo el pensamiento y la fundamentación que sustenta los contenidos del Acuario, tanto en mediación como en investigación, el que hace que esta sea una institución válida para mantener y exhibir colecciones vivas destinadas a la educación en biodiversidad de los ciudadanos que lo visitan.


¿Por qué hacer investigación en el Acuario del Parque Explora?


Hace unos años, cuando apenas estábamos pensando en la construcción del Acuario y en las diferentes especies que albergaría, hubiera podido parecer una locura pensar en las posibilidades que brindaría para hacer investigación. Las preocupaciones eran otras: ¿servirán los acrílicos, tornillos, pegantes y demás parafernalia importada para armarlos?; ¿las especies que decidimos tener sí podrán adaptarse?; ¿cómo se comunicará el contenido al público?; ¿qué mensajes estarán implícitos y cuáles explícitos en la exhibición?; ¿servirá para capturar la atención de todos los públicos independientemente de su edad, sus intereses y su historia personal? Eran muchas preguntas, y aunque algunas de ellas actualmente tienen respuesta, otras no. Lo importante, en el contexto de la investigación, es que el número de preguntas crece cada día y el Acuario se ha ido convirtiendo en un espacio ideal para buscarles respuesta.


Entonces la pregunta de por qué hacer investigación en el Acuario del Parque Explora ahora tiene otra dimensión. Podríamos indicar algunos de los aspectos que se pueden convertir en preguntas de investigación en el Acuario.


En primera instancia, diariamente las especies son alimentadas con diferentes productos utilizados tradicionalmente para este fin. Sin embargo, luego de observaciones y registros, podría concluirse que estos y la manera como se suministran podrían afectar el bienestar de las especies. Conocer en detalle, para cada especie, la mejor manera de suministrar y aportar los alimentos se convierte en algo esencial para garantizar un buen estado nutricional que evite el desarrollo de enfermedades y favorezca la reproducción en cautiverio.


Aquí surge otra pregunta: ¿para qué reproducir especies en cautiverio? Escenarios como el Acuario buscan conseguir que especies que están en vías de extinción puedan ser llevadas a sus sitios de origen, para repoblarlos. Aunque existen evidencias de que este no es el mejor sistema de repoblamiento y de que se logran mejores resultados con esfuerzos realizados in situ, también es claro que algunas especies ya no resisten el deterioro del ambiente natural y se hace necesario establecer condiciones "de laboratorio", correctamente controladas, para lograr su reproducción y conservación. De ahí que aprender sobre los comportamientos reproductivos de algunas de las especies que alberga el Acuario y orientar investigaciones en este sentido, puede tener un impacto importante para especies propias de nuestro país o nuestra región.


Esto nos lleva a relacionar el Acuario con otros proyectos que se gestan y realizan en el parque, particularmente "Antioquia, la más educada en ciencias" y el programa de Ferias de la CT+I. Uno de los principales objetivos de ambos programas es lograr que la investigación se inserte en el aula de clase como estrategia pedagógica. Para motivar esto, miles de estudiantes de nuestro municipio y de todo el departamento vienen al parque, en lo que hemos denominado "visitas desencadenantes de preguntas". La belleza del Acuario constituye un espectáculo inmenso, pero, detrás de él, se genera el asombro y la curiosidad por conocer qué es lo que pasa en el interior de cada uno de los ambientes: el de agua salada, el de agua dulce, el de peces grandes, el de peces chicos, el de los corales; en fin, la lista es grande y las preguntas infinitas. Juega aquí un papel preponderante la orientación que todos los jóvenes visitantes reciben del grupo de exploradores y maestros que los acompañan: ¿Has visto en tu región especies como estas?; ¿cuáles logras identificar?; ¿podrías hacer un inventario de las que se encuentran cerca de tu casa o en tu vereda?; ¿en tu región hay mar, hay ríos?, ¿cómo son?, ¿están limpios?; ¿crees que puedes estudiar o aprender algo de ellos?; ¿qué te gustaría indagar?; ¿crees que algunas de estas especies se pueden reproducir para conseguir alimentos?; ¿sabes cuáles de las especies de tu región son alimenticias?; ¿sabes si estas especies son explotadas para ello?; ¿cómo es la explotación, qué sistemas de pesca se utilizan?; ¿crees que los hábitos de pesca que tienen en tu región permiten que las especies se recuperen y vuelvan a empezar el ciclo?, etc., etc. Muchas de estas preguntas, pero sobre todo las que les surgen a los chicos después de discutir y hablar sobre la visita cuando regresan al aula de clase, se convierten en verdaderos proyectos de investigación que los estudiantes realizan en sus escuelas y colegios, mejor aún si logran involucrar a sus padres, a su comunidad, de manera que se desencadenen procesos productivos para mejorar las condiciones de su entorno e incluso su calidad de vida.


Desde su construcción, el Acuario ha convocado a investigadores y estudiantes de universidades cercanas al parque. Esto ha llevado al desarrollo de proyectos de investigación y de prácticas de estudiantes de pregrado y posgrado que encuentran en este escenario el ambiente propicio para generar conocimiento. Pero, por otra parte, en el grupo de trabajo a cargo del Acuario, constantemente surgen problemas que solo es posible solucionar a través de la investigación. De ahí que este grupo, además de realizar sus rutinas diarias de alimentación, medición de parámetros químicos, físicos y microbiológicos, limpieza y desinfección de los ambientes, suministro de medicamentos, desarrollo de contenidos educativos y formación con los mediadores que contribuyen a la apropiación social del conocimiento, también tiene la tarea de profundizar en algunos aspectos que permiten mejorar los procesos, sacarle partido a la información obtenida diariamente, interpretar esta información y transferir los conocimientos adquiridos a otras instituciones que también trabajan en la conservación de nuestra biodiversidad.


Finalmente, la pregunta de por qué investigar en el Acuario del Parque Explora tiene muchas respuestas; el reto entonces es visitar el Acuario, maravillarse con su belleza, sorprenderse, hacerse preguntas y buscar otras respuestas, otras razones. Cada uno de nosotros encontrará seguramente un motivo diferente para entusiasmarse. El acuario está ahí para que lo disfrutemos y hagamos de él un laboratorio vivo.





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