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INCLUSIÓN - TECNOLÓGICO DE ANTIOQUIA











En la década de los noventa, la Declaración de Jomtien, que promueve la educación para todos, tuvo un efecto positivo en el panorama mundial, pues propuso el análisis de grupos y poblaciones que están por fuera del servicio educativo (como las personas con discapacidad) y dio origen a la tendencia a la educación inclusiva, entendida como convivir y compartir juntos sin discriminación. En Colombia, esta tendencia educativa se empezó a revisar de manera sistemática desde el año 2005 con los lineamientos para la atención a las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Esta postura del Ministerio de Educación Nacional (MEN) llevó a establecer alianzas, y fue así como el grupo de investigación Senderos, de la Institución Universitaria Tecnológico de Antioquia, en su línea Equidad y Desarrollo Humano, se vinculó a este proceso y ahora marca huella en la historia de la atención educativa de la diversidad poblacional.

El programa surgió como respuesta a dos situaciones que afectan en gran medida la generación de capital humano, determinado por los grados de nutrición, salud y educación de la población en el país; y capital social, entendido como aquellos recursos materiales y físicos utilizados para apoyar a las personas en el logro de su metas y sueños, que se reflejan, entre otras condiciones, en tener una vivienda propia, acceso a servicios públicos o un trabajo bien remunerado.

En este sentido se observa que Colombia se caracteriza por altos niveles de inequidad educativa, lo cual significa que existen diferencias en las condiciones y oportunidades educativas en las diversas regiones del país; así mismo, en cuanto a exclusión social, se reconoce la falta de igualdad de oportunidades para acceder a salud, vivienda y empleo en igualdad de condiciones para todos, teniendo en cuenta que en nuestro país conviven etnias (mestizos, indígenas, afrodescendientes y rom) y poblaciones en diferentes situaciones (necesidades educativas especiales, desplazados, reinsertados, desvinculados, población rural dispersa e iletrados). Igualmente, existen personas que reúnen de manera simultánea varias realidades de la vulnerabilidad (por ejemplo, pertenecer a un grupo de afrodescendientes y a la vez ser desplazados e iletrados). Asimismo, el país presenta inequidad en términos socioeconómicos, culturales y de características individuales; se estima que en Colombia doce de cada cien niños presentan una condición que limita su aprendizaje y participación, y solo tres de esos doce asisten a la escuela.

Estas situaciones llevan a proponer el desarrollo de un enfoque inclusivo en términos de cambio e innovación, en palabras de Blanco (2006) que permita pasar de una institución educativa centrada en la pedagogía tradicional a una de tipo participativa que fomente la colaboración, la vivencia de valores y la convivencia pacífica, en medio del respeto y la tolerancia a las diferencias individuales.

En el momento en que asume la inclusión en su proyecto educativo, la institución adquiere un papel protagónico en la modificación de los prejuicios sociales y en las actitudes de discriminación y subvaloración de las habilidades y capacidades de las personas consideradas "diferentes". De esta manera, influye en la sociedad para formular políticas sociales inclusivas y crear ambientes innovadores que permitan la convivencia con la diversidad y el respeto por la diferencia.

La educación inclusiva implica ofrecer diversas opciones de aprendizaje a lo largo del ciclo escolar, y esto conlleva necesariamente a una forma de organización que promueva la colaboración entre los miembros de la comunidad y la autonomía en decisiones curriculares, como modalidades de enseñanza que respondan a los intereses y las necesidades de los estudiantes, mediante horarios flexibles, contratación de personal con habilidad para trabajar con personas que pasan por situaciones de vulnerabilidad, adquisición de materiales adaptados para desarrollar aprendizajes significativos, y procedimientos de evaluación que tengan en cuenta las formas de comunicación de las personas a nivel verbal, escrito, gráfico, corporal o con ayudas de imágenes, señas e inclusive del computador como mediador. Todos estos aspectos se deben concertar de manera participativa con la comunidad educativa.

En respuesta a estos planteamientos, en el año 2006-2007 se inició el proceso de inclusión en Colombia, que busca responder a las características de nuestra población. El punto de partida fue una experiencia en dos municipios, Itagüí y Sabaneta, para explorar cómo podrían funcionar las instituciones educativas y el mismo municipio desde una propuesta que respondiera a las necesidades e intereses de todos sus estudiantes sin discriminación; los resultados de esta experiencia brindaron los elementos para diseñar el Programa de Educación Inclusiva (que desde el año 2008 hace parte de la guía 34 de mejoramiento institucional, la cual orienta una ruta que recoge, recopila, sistematiza, analiza y valora toda la información relacionada con el desarrollo de sus acciones educativas y sus resultados en cada una de las cuatro áreas de gestión directiva, administrativa, académica y de la comunidad. La autoevaluación permite a la institución identificar sus fortalezas y oportunidades y definir y poner en marcha un plan de mejoramiento para apoyar la transformación institucional) para los niveles de preescolar, básica y media. Este programa se realizó en tres etapas para garantizar el proceso de transformación de la gestión administrativa, directiva, académica y de la comunidad hacia el nuevo enfoque; dichas etapas se describen a continuación.

La etapa de contextualización incluye la planeación del proceso,así como la sensibilización y capacitación de la comunidad educativa (familias, estudiantes y docentes) frente al enfoque de inclusión, para que comprendan que la institución trabaja con diversidad de estudiantes en términos de cultura, religión, comunicación, preferencias sexuales y formas de pensar y aprender; se trata de una metodología participativa y reflexiva que analiza y trabaja en los problemas de cada institución educativa, así como en herramientas del programa (como el índice de inclusión), y en orientación para el reconocimiento de barreras y facilitadores (factores que posibilitan la participación de todos) en la institución educativa y en la entidad territorial (municipio o departamento del país certificado para atender con autonomía administrativa y financiera servicios como salud, educación, empleo o recreación).

Para lograr el propósito de esta etapa se desarrollan los siguientes talleres:

Comprendiendo la inclusión. Este taller aborda conceptos como inclusión, calidad, diversidad, gestión institucional, flexibilidad curricular, situación de vulnerabilidad y barreras para el aprendizaje y la participación. Busca dejar claro que las condiciones de las personas no son limitaciones para la educación si la comunidad está abierta a sus posibilidades; establece relaciones con las políticas educativas, así como con planes, programas y proyectos; busca alcances del programa nacional para la institución educativa y el municipio, y genera expectativas personales, profesionales e institucionales en ambientes de respeto a la diferencia.

Conociendo nuestro programa de educación inclusiva. Es un taller en el que se trabajan las fases del programa de educación inclusiva que aparece en la guía 34 de mejoramiento institucional. Estas se refieren a la exploración de calidad e inclusión, promoción y planeación, sensibilización y capacitación, exploración y análisis de las condiciones de calidad e inclusión. Lo importante en este taller es reconocer que para transformar la institución se requiere de un proceso y de tiempo para cambiar actitudes de discriminación.

Conociendo la metodología de nuestro programa de educación inclusiva. Para este taller se hizo uso de la metodología del trabajo colaborativo y de la racionalidad reflexiva (acción de pensar la discriminación y la exclusión en los procesos educativos de las instituciones, con el fin de transformar las prácticas hacia una educación incluyente) y se diseñaron las estrategias metodológicas y la ruta inicial para la transformación, de acuerdo con las necesidades de cada institución educativa. Conocer la metodología es importante porque las comunidades educativas aprenden la manera de vivenciar la inclusión en su institución para dar testimonio y encontrar evidencias en la experiencia propia.

Conociendo las herramientas para evaluar la calidad. Este taller ofrece instrumentos de apoyo a la evaluación, el desarrollo y el seguimiento de la calidad educativa, como el índice de inclusión, el cual se define como una guía para autoevaluar el proceso educativo en las instituciones, en las áreas de gestión directiva, administrativa, académica y de la comunidad, así como en sus alcances y en la orientación de otras guías para la sistematización de la experiencia. Las herramientas brindan elementos de apoyo para pasar de prácticas excluyentes y discriminatorias hacia prácticas que valoren la diferencia de las personas.

El desarrollo de estos talleres en la etapa de contextualización lleva a los siguientes logros:

  • El programa de educación inclusiva implica un movimiento de paradigmas (convicciones, creencias arraigadas, tradiciones de procedimientos educativos) en los equipos responsables de liderar el cambio en las instituciones educativas. Esto facilita la evolución del concepto de inclusión, así como actitudes y creencias que permiten valorar la diversidad humana en las comunidades educativas. Los equipos responsables manifestaron motivación para iniciar los procesos de transformación; y mediante la autoevaluación institucional hicieron claridad acerca del trabajo que se debía emprender, pues encontraron problemas puntuales por resolver.

  • Las secretarías de educación consideran positivo su compromiso con el acompañamiento a las instituciones; igualmente, a partir de la autoevaluación se diseñaron los indicadores de inclusión para la entidad territorial, para que los municipios y departamentos evalúen cómo van con el proceso de inclusión. Por otro lado, se evidencia la necesidad de continuar el acompañamiento al proceso por parte de los jefes de núcleo y los directivos docentes (coordinadores y rectores), el cual es indispensable para garantizar la implementación, el seguimiento y la evaluación de los procesos.

  • Con la puesta en marcha del programa de educación inclusiva y el conocimiento de sus herramientas se han generado cambios positivos en la participación y en los roles de los docentes y directivos docentes, como promotores de la valoración de las diferencias a favor del mejoramiento de la calidad educativa. Dicha valoración se observa en las prácticas de los maestros, en la comprensión de metodologías de enseñanza que respondan a las formas como los estudiantes aprenden y en la ampliación de estrategias de evaluación del aprendizaje en coherencia con sus formas de comunicación.

En la etapa de estabilización se hace énfasis en la revisión, el diseño y la ejecución de los planes de mejoramiento, articulando la calidad y la inclusión en la gestión escolar. En esta etapa se desarrollan los siguientes talleres:

Plan de mejoramiento. Cada institución, a partir de la autoevaluación, establece un plan de mejoramiento (planeación de acciones establecidas, con tiempos y recursos materiales y financieros) y precisa sus alcances, así como el ciclo de calidad educativa; los pasos en la construcción del plan; la formulación de los objetivos (teniendo en cuenta criterios de inclusión) y de las metas que parten de la equidad como principio; el diseño de indicadores de resultados; el acuerdo de actividades y de sus responsables, y la definición de los recursos necesarios para ejecutar el plan de mejoramiento y comunicarlo a la comunidad educativa. Se espera que las comunidades educativas implementen acciones para transformar prácticas de exclusión y discriminación, que se consolidan en planes de mejoramiento.

Línea de base en inclusión. Con el fin de apoyar el proceso de transformación se diseñaron los documentos de estrategias de apoyo en cada área de la gestión directiva, administrativa, académica y de la comunidad, articulando el enfoque de la educación inclusiva, para determinar fortalezas y dificultades, así como la valoración y el seguimiento en cada área de gestión. Los documentos presentan tres actividades básicas: identificación de los conceptos que relacionan inclusión con calidad en cada área y proceso de gestión escolar; propuesta para la identificación de las características inclusivas presentes en cada proceso o área de gestión; sugerencias para la identificación, selección y realización de acciones de mejoramiento para la transformación hacia la inclusión, e indicadores que permitan verificar la transformación de la institución educativa en cada área de gestión.

Articulación de las acciones de fortalecimiento a la educación inclusiva en el plan de mejoramiento. En este taller se aplica la guía de autoevaluación institucional en las áreas de gestión escolar, proceso de análisis de información, factores críticos a partir de los resultados, oportunidades de mejoramiento, prioridades de actuación en las áreas de gestión, integración de resultados y determinación de las prioridades finales que se tienen en cuenta para el Plan de Mejoramiento Institucional.

Caja de herramientas. Colombia ha experimentado modelos educativos didácticos flexibles para lograr la participación de la diversidad poblacional en la propuesta de formación institucional. Un ejemplo de ello es la propuesta de aceleración del aprendizaje para estudiantes en extraedad, que superan los quince años para realizar la educación básica primaria; esta propuesta busca que las instituciones tengan opciones que se adecúen a sus necesidades, así como documentación de buenas prácticas en inclusión (es decir, que son exitosas para el aprendizaje de los estudiantes). Asimismo, se pretende llegar a un acuerdo de estrategias para la transformación hacia la inclusión a partir de los resultados que deja la aplicación de las diferentes herramientas. Es de interés del programa de educación inclusiva que las instituciones conozcan que tienen una variedad de alternativas educativas en la caja de herramientas, como un apoyo para su transformación y no como una manera de encasillar; por el contrario, las instituciones podrán generar nuevas herramientas a partir de sus propias experiencias.

Seguimiento al plan de mejoramiento en el desarrollo de las acciones de transformación. Este taller incluye procesos como el diseño del sistema de seguimiento y de las estrategias para revisar el cumplimiento de los objetivos y metas del plan de mejoramiento, así como la definición de los momentos de evaluación del plan, y la comunicación de los resultados de la evaluación a la comunidad. Mediante este taller las comunidades educativas toman conciencia de que es necesario evaluar los procesos para valorar los resultados y presentar los logros con evidencias.

Conclusiones de esta etapa:

  • La aplicación del índice de inclusión, el análisis de sus resultados y la articulación con la autoevaluación institucional permiten definir las acciones a seguir en los planes de mejoramiento, y orientarlos según las necesidades inclusivas de cada institución.

  • El diseño de los planes de mejoramiento institucional es el resultado de una construcción colectiva y acordada entre todos los integrantes de la comunidad educativa, que implica el fortalecimiento en habilidades de trabajo colaborativo, por parte de los equipos de gestión que lideran este proceso. Esta estrategia debe continuar para fortalecer la cultura del trabajo en equipo.

  • Las habilidades de gestión de los docentes y directivos docentes son fundamentales para generar redes de servicios en los municipios, como soporte al desarrollo del programa; la atención a emergencias en salud y la intervención en psicología y orientación familiar son algunas de estas redes de servicios. Este es un aspecto por fortalecer en algunas instituciones, debido a la falta de liderazgo de algunos directivos.

  • Se ha logrado avanzar en la toma de conciencia para comprender las barreras institucionales y para que estudiantes y padres de familia se comprometan. En ciertos casos, la actitud de algunos de los integrantes de la comunidad educativa es una dificultad que requiere ser superada para avanzar en el proceso.

  • Los equipos de calidad de los municipios y sus instituciones educativas que participaron en esta etapa asumieron la responsabilidad de liderar la transformación de sus instituciones, lo cual se evidencia en la consecución de espacios, la discusión permanente, la puesta en marcha de propuestas de innovación educativa y el aporte de recursos con la gestión de las familias y el apoyo de los alcaldes. Sin embargo, los recursos todavía son insuficientes para las necesidades de las instituciones.

La etapa de profundización se orienta al seguimiento de los planes de mejoramiento institucional (propio de las instituciones) y territorial (que lo establecen las secretarías de educación), y a la evaluación del proceso de transformación en el programa de educación inclusiva en las instituciones educativas, las entidades territoriales y el Ministerio de Educación Nacional. Se aborda a partir de los siguientes talleres:

Acompañamiento técnico en el desarrollo de planes de mejoramiento institucional. Consiste en un seguimiento al desarrollo de acciones, a los indicadores de logro y a los resultados del plan de mejoramiento; incluye también la elaboración de actas de compromiso.

Fortalecimiento a los equipos impulsadores del enfoque de inclusión de la entidad territorial. Incluye el desarrollo de actividades exitosas en las instituciones educativas, evidenciadas en documentos, videos o pósteres, así como la socialización de los resultados en la implementación de planes de mejoramiento. Estos talleres también incluyen cualificación en el proceso de caracterización y reporte de la población en situación de vulnerabilidad, y en evaluación de indicadores de inclusión en la institución educativa.

Sistematización del proceso de transformación. Incluye rutas de recolección de información, así como informes del proceso, foros municipales y departamentales de movilización de las comunidades, y socialización de experiencias.

Conclusiones de esta etapa:

  • Es necesario volver a pensar la escuela desde unas miradas contextualizadas en las demandas educativas de los estudiantes que allí llegan, y desde la reflexión crítica de nuestros propios actos educativos para brindar una educación donde todos se sientan valorados e incluidos.

  • Es fundamental resaltar todas las fortalezas que identifican a los docentes como profesionales y potenciarlas para que desarrollen competencias que les permitan contribuir a una educación cada vez más incluyente, al asumir actitudes de respeto hacia la diferencia.

  • En esta etapa se hace necesario fortalecer la gestión de recursos para la inclusión, ya que la implementación del programa requiere realizar múltiples acciones para cualificación institucional en la atención a la diversidad.

  • Para el desarrollo del programa es fundamental la participación directa de los equipos de gestión de las instituciones, pues garantiza la transferencia y mayor capacidad de decisión a la hora de transformar las políticas, culturas o prácticas institucionales.

  • En las entidades territoriales donde se involucra personal de la Secretaría de Educación en el grupo líder para la inclusión, se logran procesos más armoniosos y eficientes.

  • En esta etapa se evidencia la comprensión y el registro de buenas prácticas, las cuales son documentadas en videos y libros, permitiendo divulgar y replicar los aprendizajes obtenidos en las instituciones educativas y en las entidades territoriales.


INSTRUMENTO PARA MEDIR LA EDUCACIÓN INCLUSIVA


El índice de inclusión es una guía de autoevaluación que les permite a las instituciones educativas realizar el proceso de autoevaluación de la gestión inclusiva, reconociendo el estado actual en la atención a la diversidad, así como las fortalezas y oportunidades de mejoramiento, con el fin de establecer prioridades y tomar decisiones que permitan cualificar las condiciones de aprendizaje, participación y convivencia de todos los estudiantes. Para que sea efectivo, se hace necesario que este índice incluya los elementos del entorno en el cual se va a aplicar.

Su aplicación responde a la necesidad de identificar la situación de la gestión en el contexto educativo, teniendo claridad sobre la población a la cual se dirige, el momento de aplicación (que lo define cada institución) y lo que se quiere valorar (y de qué manera), definiendo indicadores en un lenguaje accesible y comprensible para los integrantes de la comunidad educativa. Además, enfatiza en la pertinencia de los indicadores para los integrantes de las comunidades educativas en el contexto colombiano. Este es un ejemplo de estos indicadores: "La institución educativa admite a toda la población del sector sin discriminación de raza, cultura, género, ideología, credo, preferencia sexual, condición socioeconómica, lengua o situaciones de vulnerabilidad como desplazamiento, violencia y analfabetismo".

El índice de inclusión parte de un glosario comprensible por familias, estudiantes, docentes y directivos, en el cual se definen aspectos como accesibilidad, apoyos, acciones inclusivas, aprendizaje colaborativo, aprendizaje significativo y aprendizaje cooperativo, barreras para el aprendizaje, barreras para la participación, diversidad, equidad e inclusión. Presenta dos cuestionarios que orientan la evaluación en las áreas de gestión directiva, académica, administrativa y de la comunidad; uno de esos cuestionarios va dirigido a docentes, directivos docentes y personal de apoyo y administrativo, y el otro a familias y estudiantes. Ambos cuestionarios se encuentran estructurados por descriptores (acciones que se observan en las políticas, la cultura y las prácticas de la institución en la atención a la diversidad), que se valoran en una escala que oscila entre: siempre, casi siempre, algunas veces, no sé y no se hace. La herramienta establece la metodología para su aplicación y el manual de grabación y procesamiento de datos para obtener los resultados del índice de inclusión por estamento de la comunidad educativa y por área de gestión, y otro que es global para toda la institución.

Esta herramienta le permite a la institución educativa realizar el proceso de autoevaluación de la gestión en inclusión, orientada a reconocer el estado actual en la atención a la diversidad, analizar las fortalezas y oportunidades de mejoramiento, establecer prioridades y tomar decisiones para cualificar las condiciones de aprendizaje, participación y convivencia de su comunidad. Para obtener el índice de inclusión de la institución educativa se recomienda desarrollar las siguientes actividades:

  • Reunir o conformar el grupo que lidera la aplicación del índice. En la constitución de este grupo, la institución educativa puede contar con el apoyo de personal interno o externo. El grupo responsable de la aplicación del índice puede ser el mismo que lidera el programa de educación inclusiva en la institución, establecido en la fase de promoción y planeación.

  • Planear el proceso de aplicación. Este proceso incluye:

  • Definir las acciones que se deben realizar e incluirlas en el cronograma institucional.

  • Capacitar al grupo que participará en la aplicación del índice, garantizando que los responsables tengan claridad y dominio de la herramienta, y conozcan la metodología para su aplicación.

  • Asignar tareas y responsables para el desarrollo del cronograma de actividades, lo cual incluye definir los responsables de aplicar los cuestionarios en cada grupo, tabular sus respuestas, analizar e interpretar los datos y elaborar el informe.

  • Revisar el cuestionario dirigido a estudiantes y familias, adaptándolo con símbolos, convenciones o dibujos para aquellos que lo requieran.

  • Definir la muestra delimitando la cantidad de personas que serán convocadas para responder los cuestionarios. Esta muestra debe ser representativa del total de integrantes de la comunidad educativa, y tener en cuenta docentes, directivos docentes, familias, estudiantes y otro personal.

  • Seleccionar la muestra para aplicar los cuestionarios. Esta muestra se establece siguiendo el criterio estadístico del nivel de confiabilidad del 95% para grupos de estudiantes, padres de familia y acudientes, y del 100% para docentes, directivos docentes y personal administrativo y de apoyo. En poblaciones relativamente pequeñas (menores de cincuenta personas) se recomienda cubrir la totalidad de la población, para que no se subestime el índice al obtener los resultados en las diferentes áreas y procesos de gestión directiva, académica, administrativa y de la comunidad.

  • Definir las estrategias para convocar a los integrantes de la muestra seleccionada, garantizando la difusión y la participación de la comunidad educativa en la aplicación del índice. Se deben realizar actividades de sensibilización mediante las cuales se motive a la comunidad a conocer el tema de la inclusión y la diversidad poblacional, así como la importancia de la aplicación del índice para la transformación institucional. Esta sensibilización se puede hacer mediante cuentos, obras de teatro, películas o jornadas de reflexión.

  • Aplicar los cuestionarios del índice a la muestra seleccionada, garantizando que las personas que participan comprendan el instructivo y su contenido.

  • Tabular y procesar los datos para su análisis e interpretación.

  • Finalmente, se prepara el informe y se articulan los resultados con los obtenidos en la guía de autoevaluación, siguiendo las instrucciones del manual de grabación y procesamiento de la información. Para ello se diseñó un software que les facilita el proceso a las instituciones. Está disponible en la página de Colombia aprende: http://www.colombiaaprende.edu.co/ html/home/1592/article-191230.html

  • Para garantizar objetividad en la interpretación se establecieron cinco rangos (agrupación de los puntajes obtenidos en la aplicación de los cuestionarios del índice de inclusión), a partir del procesamiento de datos del índice:





  • Elaboración del informe. Este es un documento consolidado que presenta los resultados cuantitativos y la interpretación del índice de inclusión por estamento, proceso y área de gestión, así como el institucional; además, establece las prioridades para la atención a la diversidad, que deben ser incluidas en el plan de mejoramiento.

ALGUNOS RESULTADOS


Al finalizar el año 2010, de una muestra de 98 instituciones se obtuvo el siguiente resultado, que permite empezar a consolidar tendencias:

  • La muestra permite visualizar, en el área de gestión directiva, que la mayoría de las instituciones (el 56.2%) se encuentran en el rango de 2.8-3.49; además, en los Proyectos Educativos Institucionales se evidencian las políticas de atención a la diversidad, y entre los integrantes de la comunidad se percibe la aplicabilidad del proceso. En el 38.7% se resalta que avanzan a procesos de gestión inclusiva con calidad; es decir, el direccionamiento estratégico incluye la valoración de la diversidad y la evaluación a la gestión inclusiva entre las instituciones que han participado en el programa.

  • En el área de gestión académica, la mayoría (el 56.1%) se encuentran en el rango de 2.0-2.79; las prácticas en la atención a la diversidad son positivas, sin que se realicen de manera sistemática. En un 38.7% se logra detectar el avance hacia currículos pertinentes, especialmente en el uso de didácticas y metodologías flexibles.

  • En el área de gestión administrativa, la mayoría de las instituciones (el 60,2%) se encuentran en el rango de 2.0- 2.79; la gestión orientada al apoyo académico requiere fortalecimiento en la atención a la diversidad, especialmente en cuanto a recursos.

  • En lo que respecta a gestión de la comunidad, las instituciones se encuentran en el rango de 2.0-2.79 (en un 63.3%), lo que demuestra la necesidad de fortalecer a sus integrantes en cultura institucional, en relación con la atención a la diversidad.

¿SE HA LOGRADO AVANZAR?


En el desarrollo de políticas educativas para la atención a la diversidad y la articulación del enfoque de inclusión en la gestión escolar, a partir del Programa de Educación Inclusiva, se pueden enunciar los siguientes avances:

En el Ministerio de Educación Nacional

  • Apoyo a las entidades territoriales para fortalecer la capacidad técnica y destinar recursos para las zonas de menos ingresos económicos.

  • Reflexión y apoyo, a partir del año 2011, al proceso de inclusión en la educación superior. Pendiente la edición del índice de inclusión para el contexto de la educación superior, construido con el grupo de investigación Senderos.

  • Foros educativos para divulgar buenas prácticas en inclusión.

  • Alianzas para la cooperación internacional y para participar en las agendas en las que se discute la problemática, especialmente en lo relativo a avances, tensiones y proyecciones.

  • Adaptación de las Pruebas Saber para las poblaciones, de acuerdo con los criterios de flexibilización que establece cada institución y que son reportados al ICFES.

  • Promoción de proyectos financiados por el MEN para impulsar el proceso de inclusión en programas de la educación superior.

En las entidades territoriales

  • Atención a la diversidad en los planes de desarrollo y educativos de los municipios y los departamentos. Generalmente aparecen líneas estratégicas y de acción con asignación de recursos. En el año 2010, el 78% de las entidades territoriales en el desarrollo del programa de educación inclusiva habían hecho avances en este proceso. Las políticas públicas para los diferentes grupos poblacionales enfatizan en el enfoque de inclusión.

  • Gestión de recursos para brindar servicios de apoyo, actualización docente y eventos académicos. Según el reporte de matrícula en línea, presentado por las instituciones al Ministerio, se asignan profesionales de apoyo; adicionalmente, la mayoría de las entidades territoriales aportan recursos propios para la política de inclusión.

  • Definición de planes de formación docente, en los que se incluye la atención a la diversidad y la inclusión como una de las prioridades. Las secretarías de educación han promocionado las estrategias de formación en inclusión para movilizar prácticas institucionales en cooperación con las instituciones de educación superior que tienen facultad de educación.

  • Conformación de equipos de líderes en los municipios para apoyar la transformación, en alianza con instituciones educativas, facultades de educación, escuelas normales superiores, organizaciones y empresas. Definición de un plan de acompañamiento a las instituciones educativas para resignificar los Proyectos Educativos Institucionales (PEI) en la atención a la diversidad. Este se ha consolidado en el 51% de las entidades territoriales.

  • Definición de políticas y estrategias para flexibilizar las áreas obligatorias, diversificar las áreas optativas, articular las adaptaciones curriculares y los apoyos requeridos en los Proyectos Educativos Institucionales, para el acceso, la permanencia y la promoción de la población en su diversidad.

En las instituciones de educación superior

  • Alianzas con las secretarías de educación para desarrollar políticas de atención a la diversidad con las instituciones educativas.

  • Articulación de los lineamientos para atender poblaciones diversas y en situación de vulnerabilidad desde el enfoque de educación inclusiva en los currículos de formación de los programas académicos; en este sentido, el avance se ha dado principalmente en las facultades de educación.

  • Desarrollo de líneas de investigación en la nueva dimensión de atención a la diversidad, por los grupos de investigación. Desde el año 2006, el Ministerio de Educación Nacional promociona experiencias significativas, y en este momento se observa el interés por compartir experiencias entre las instituciones de educación superior.

  • Definición de estrategias de investigación para apoyar procesos de sistematización y divulgación de experiencias significativas adelantadas por las instituciones educativas.

  • Publicación de experiencias y resultados de investigación para dar a conocer los alcances de la inclusión y la atención a la diversidad en la entidad territorial.

  • Participación en redes, mesas de trabajo y grupos de discusión para apoyar el desarrollo de la educación inclusiva.

  • Participación en la formulación y desarrollo de proyectos sociales en el tema de inclusión.

En las instituciones educativas de los niveles de básica y media


En la apuesta por la inclusión, las instituciones educativas son un referente en prácticas inclusivas, caracterizadas por las personas y bienes promovidos por la comunidad con el apoyo de autoridades públicas o privadas, cuya finalidad es prestar la educación en todos los niveles y modalidades con calidad. Es un espacio donde ocurren los procesos de enseñanza-aprendizaje y de convivencia entre los diferentes actores. Para los estudiantes, la institución educativa es también un espacio lúdico donde, además de aprender y desarrollar sus competencias, construyen relaciones de amistad y afecto, y donde comparten sus temores y conflictos. Para el Ministerio de Educación Nacional (2008), estas relaciones son las que contribuyen de manera significativa a la construcción de estructuras éticas, emocionales, cognitivas y de comportamiento.

La función mediadora de la inclusión en la gestión de las instituciones educativas se evidencia en el desarrollo de políticas de inclusión social de cada estudiante, y de la cultura local que asume la diversidad como una riqueza, lo que se constituye en una base sólida para lograr aprendizajes integrales que generen mayores niveles de satisfacción en toda la población, así como una postura de tolerancia por la diferencia.

De igual manera, en la institución educativa se materializan el Proyecto Educativo Institucional, el plan de estudios y el de mejoramiento, y se concretan la planeación curricular, las actividades pedagógicas, las evaluaciones, la gestión de los distintos componentes y las relaciones con los integrantes de la comunidad educativa.

Las instituciones han participado en variadas mesas regionales para los acuerdos del Plan Decenal de Educación 2006-2016, lo que ha permitido consolidar la línea "Diversidad étnica y cultura, derechos y políticas públicas".

En el sector solidario, integrado por las ONG y las cajas de compensación familiar

  • Articulación, en sus planes de desarrollo, del programa de educación inclusiva con calidad, cruzándolo con la filosofía de servicio que tienen como organizaciones solidarias, para contribuir con la transformación que se requiere y así garantizar la educación para todos.

  • Establecimiento de alianzas para el trabajo colaborativo con la entidad territorial, para apoyar a las instituciones educativas en la transformación hacia la inclusión.

  • Apoyo a instituciones educativas en el proceso de transformación hacia la inclusión y en el desarrollo de los planes de mejoramiento.

  • Apoyo a la sistematización y divulgación de experiencias significativas.

  • Las cajas de compensación familiar asumen el reto de la inclusión desde la educación inicial hasta la superior.

En el sector empresarial

  • Disponibilidad de las empresas para vincular a personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad, gracias a su política de responsabilidad social.


  • Apoyo a las instituciones educativas en el proceso de transformación hacia la inclusión y en el desarrollo de los planes de mejoramiento.


  • Participación en mesas y foros de discusión sobre el principio de equidad, para garantizar la participación social de todos.

LOGROS DE MAYOR SIGNIFICACIÓN EN EL PROGRAMA


  • Los equipos de calidad que lideran la inclusión en las instituciones educativas manifiestan motivación para iniciar los procesos de transformación; uno de los aspectos que les permite tener claridad acerca del trabajo que se debía emprender se encuentra en la autoevaluación institucional, con los indicadores de inclusión.

  • El compromiso de las secretarías de educación departamental y municipal se clarifica, igualmente, a partir de la autoevaluación de los indicadores de inclusión para la entidad territorial. Al mismo tiempo, se hace más evidente la necesidad de acompañamiento desde otras instancias del municipio, indispensable para garantizar la puesta en marcha, seguimiento y evaluación de los procesos de transformación de la gestión escolar inclusiva, desde una mirada intersectorial entre las secretarías de educación, salud, trabajo, planeación, infraestructura y hacienda.

  • Con la realización del programa de educación inclusiva y el conocimiento de las herramientas del mismo, como las guías de autoevaluación y el índice de inclusión, se ha logrado objetividad en el proceso y se han generado cambios positivos en la participación y en roles de los docentes y directivos, a favor del mejoramiento de la calidad. Ahora se tiene claro que existe un compromiso con toda la población.

  • La aplicación del índice de inclusión, el análisis de sus resultados y la articulación con la autoevaluación institucional permiten definir las acciones a seguir en los planes de mejoramiento y orientarlos en los enfoques de inclusión; estos son el resultado de una construcción colectiva y consensuada para la cual se hace énfasis en las habilidades de trabajo colaborativo en los equipos de calidad que lideran este proceso.

  • La conformación de redes de soporte al desarrollo del programa es el resultado del liderazgo de los grupos de calidad, especialmente de los directivos; en su gestión, las comunidades educativas se han sentido acompañados. Además, dichas redes han tenido resonancia en los grupos de investigación del país que abordan el objeto de estudio en las poblaciones.

  • Se ha logrado avanzar en la toma de conciencia de las barreras institucionales, y ahora se asume que la problemática de las comunidades educativas no se genera por la condición de la persona sino por el contexto. En consonancia con la responsabilidad social de atender a la población en situación de vulnerabilidad, se evidencian los esfuerzos de los estudiantes y las familias para aportar al proceso.

  • El registro de buenas prácticas permite la divulgación y réplica de los aprendizajes que se han obtenido en las instituciones educativas y en las secretarías de educación; esto se hace evidente en eventos y concursos apoyados por algunas instituciones de educación superior, secretarías de educación y ONG.

  • La facilidad para coordinar y proyectar acciones entre los sectores se presenta más comúnmente en los municipios que en las grandes ciudades, así aquellos tengan menos recursos.

  • La participación de los alcaldes ha desempeñado un papel importante en la gestión de recursos para apoyar a las instituciones educativas en su proceso de transformación; esto se observa en aquellos municipios donde se ha desarrollado el programa en sus tres etapas.




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