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  TRANSPORTE DE ENERGÍA
 
INTERCOLOMBIA






El TRANSPORTE DE ENERGÍA EN COLOMBIA




La prestación del servicio de energía eléctrica se ha vuelto imperceptible en muchas regiones de Colombia. Esto forma parte del paisaje natural de la cotidianidad, y su aporte al desarrollo del país es una consideración que muchas veces se da por descontada. Pero los efectos de no contar con un buen servicio de energía eléctrica de manera reiterada o padecer de un apagón son realidades que están latentes, y que cuando se materializan recuerdan la trascendencia que tiene este recurso para la vida humana. Sin la energía se retrasa el proceso de desarrollo, se desincentiva la inversión, se afecta la economía, se reduce la capacidad del sector productivo, se trastorna la atención en hospitales y centros de salud, se compromete el control de la seguridad, falla la comunicación, se presenta el caos vehicular y se afecta el desempeño de las instituciones educativas.

Lo anterior no incluye lo que sería el impacto en la vida cotidiana, pues hoy gran parte de las actividades diarias giran en torno a un computador, una tableta, un televisor, una licuadora, una estufa y muchos otros aparatos e instrumentos que imprescindiblemente requieren de la energía para su funcionamiento.


Así llega la energía



¿Cómo llega la energía a casas, empresas, colegios y hospitales? Todo parte de lo que se denomina cadena de la energía; es decir, la serie de actores que se articulan perfectamente para que cuando se encienda el televisor se reciba el servicio, sin conocer todo lo que hay detrás de este proceso. Un proceso que no dista mucho de otros del sector productivo y que se puede comparar con otro, para tener un mayor entendimiento.

En el Día del Amor y la Amistad muchas personas regalan flores. ¿Cómo llegan estas flores a su destinatario? Pasan también por una cadena productiva, similar a la cadena de la electricidad. Todo empieza en un cultivo donde se siembran, cuidan, cosechan y empacan las flores. Luego se transportan en grandes camiones hasta centrales mayoristas, donde los dueños de floristerías las adquieren para llevarlas hasta sus negocios, y de ahí llegan a las manos de los compradores finales.

Con la cadena de la energía pasa lo mismo. Existen grandes centros de producción que usan el agua, el viento, el gas, el carbón o los derivados del petróleo para “crear” la energía eléctrica. Estos centros de producción se conocen con el nombre de generadores. Para el caso de la energía, los camiones utilizados para llevar las flores se reemplazan por centros de supervisión, subestaciones, líneas de transmisión y torres que se unen para tomar la energía producida y llevarla a los grandes acopios. En este caso se está hablando de los transportadores. Los comercializadores y los distribuidores toman la energía de las subestaciones del transportador, la llevan a sus propias subestaciones y de allí a las casas, negocios y fábricas de los usuarios finales.

Si bien estos cuatro eslabones de la cadena de la energía son fundamentales, conviene destacar la importancia que tiene el transportador. Este integra a los demás, al recorrer cientos de kilómetros para que la energía más barata que se produzca hoy en Boyacá pueda llegar al consumo de los vallunos; o para que la deficiencia de energía que tengan hoy las plantas productoras de la costa, pueda suplirse con la que se transporta desde Antioquia.

A pesar de que el transporte de energía se había considerado como un actor “pasivo” de la cadena, cada vez gana más importancia. La presencia de grandes empresas transportadoras de Colombia en los mercados peruano, chileno, brasileño y boliviano, entre otros, ratifica el conocimiento y la competencia que tiene el país en Latinoamérica. Hoy ISA tiene cerca de 75% de su infraestructura de transporte de energía en países diferentes de Colombia. Además, se reconoce la capacidad de la Empresa para levantar torres y montar líneas eléctricas en geografías complejas, gracias a la experiencia de hacerlo en una topografía tan irregular como la colombiana.


Obstáculos



Cada vez se ha vuelto más difícil diseñar, construir, operar y mantener la infraestructura para transportar energía. Hoy todos quieren tener energía, pero pocos aceptan que las torres pasen por sus tierras. Los impactos asociados a las nuevas demandas sociales, los conflictos ambientales por el uso de los recursos y el territorio, los atentados contra la infraestructura eléctrica, las mayores exigencias regulatorias y la falta de planificación socio-ambiental por parte de las autoridades adjudicatarias de los proyectos —quienes trasladan todos los riesgos a las empresas— hacen que este eslabón de la cadena —el transporte— se tenga que reinventar cada día para seguir prestando este importante servicio público. El transportador tiene grandes responsabilidades, las que se ven reflejadas en la mayor calidad de vida que puedan tener hoy los colombianos. Él diseña, construye, opera y hace mantenimiento a una extensa red que une el país de norte a sur y de oriente a occidente.

Intercolombia opera cerca de 17 000 torres, 70 subestaciones y más de 10 000 km de circuitos, expandidos por toda la geografía colombiana. Detrás del diseño, construcción operación y mantenimiento hay una realidad inapreciable, en la que deben garantizarse los más altos estándares de calidad y eficiencia a las autoridades y a los usuarios, pues no basta con que la energía llegue, sino que debe hacerse el máximo para que no fluctúe ni se suspenda.


Una plataforma clave



Operar sistemas de transmisión es uno de los procesos más críticos en las empresas dedicadas a esta actividad. Los Centros de Control o Centros de Supervisión y Maniobras son las áreas principales del proceso; y en ellos, la plataforma Supervisory Control and Data Acquisition (SCADA), un instrumento tecnológico misional para el éxito del proceso en la calidad y eficiencia de su ejecución. Hasta hace unos años, la operación de los equipos de las subestaciones —principalmente supervisión y maniobras— se efectuaba con personal en sitio, pero esto evolucionó con la implementación de los sistemas SCADA, pues se trata de una operación remota desde los centros de control, que proporciona mayor calidad y eficiencia al modelo de operación: calidad, a través de una visión integral del estado de la red, su evaluación y las acciones sobre la misma, en concurso con la operación del sistema —actividades del Centro Nacional de Despacho—; y eficiencia, porque permite la optimización de los recursos.

Sin embargo, este modelo de operación implica alta dependencia tecnológica, que demanda un esquema de operación de respaldo a través del cual se puedan atender estados imprevistos en alguna de las subestaciones. A la vez, requiere exigentes niveles de seguridad y aseguramiento del proceso en el Centro de Control, lo cual ha evolucionado en programas de reclutamiento y entrenamientos especiales, y en programas de habilitación y certificación de competencias críticas para este grupo ocupacional.


Sistemas indispensables



El aseguramiento del proceso y el control de los riesgos operacionales por la dependencia tecnológica ocasionaron la implementación de los sistemas Energy Management System (EMS) y Operator Training Simulator (OTS). El primero se utiliza para estimar los estados de la red a partir de los valores telemedidos disponibles; es muy útil para predecir las condiciones en porciones de la red donde se ha perdido la supervisión o existen errores de medida. El segundo se utiliza para la práctica simulada en el alcance de los programas de entrenamiento, habilitación y certificación. De esta forma, en la convergencia de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) con los procesos críticos de operación, se logra desarrollar la especificación, adquisición e implementación de los SCADA, EMS y OTS, una de las situaciones más exigentes para las empresas de transmisión de energía por su impacto generalizado en toda la red —subestaciones—.


¿Quiénes la garantizan?



Al volver al principio de este proceso y recorrer el transporte de energía desde que se diseñan las obras hasta que se ponen en operación, se descubre que detrás de cada uno de estos pasos hay una gestión sostenible, amparada en personal comprometido con el rigor, la excelencia, la ética y el respeto por las comunidades y su medio ambiente.

El Gobierno es la entidad que define dónde se deben construir nuevas líneas eléctricas. Las empresas transportadoras, nacionales o internacionales, participan en convocatorias que gana el más competente. Una vez Intercolombia recibe la adjudicación de la convocatoria, pasa a profundizar los estudios preliminares ya ejecutados para estructurar la propuesta. Luego va a los territorios para interactuar con las comunidades (Intercolombia tiene presencia en más de 330 municipios) a través de un programa de información y participación comunitaria, para explicar los alcances del proyecto, dimensionar sus impactos, escuchar inquietudes de la población y sentar las bases para compensarla, en caso de ser necesario. Este proceso culmina con la adjudicación de una licencia ambiental por parte del Ministerio de Ambiente, punto de partida para la construcción.


Las Comunidades



La participación de las comunidades aledañas a los proyectos es uno de los principios de la gestión ambiental empresarial. Se fundamenta en el reconocimiento del derecho que tienen los ciudadanos a conocer y participar en los asuntos que los afectan. En tal sentido, es fundamento ético y deber de la Empresa dar a conocer de manera clara, veraz y oportuna, la afectación que los proyectos, obras o actividades pueden causar en el medioambiente, al igual que los programas y acciones que se realizarán para prevenirla, mitigarla, corregirla o compensarla.

En muchos años de diseño de infraestructura hay múltiples historias alrededor de este proceso. Se puede destacar el trabajo alcanzado con comunidades indígenas y minorías étnicas. En la sierra nevada de Santa Marta, considerada el corazón del mundo por los indígenas que hoy la habitan, hace unos años Intercolombia desarrolló el proyecto Bolívar-El Copey-Ocaña-Primavera, a 500 000 voltios, junto con las obras asociadas. Esto implicó un proceso de participación de la comunidad indígena de los arhuacos desde una etapa temprana, para que de manera concertada se pudiera definir por dónde cruzar su territorio, evitando afectar sus sitios sagrados y consultando la afectación que el proyecto causaría, desde su visión del mundo; además, se acordaron las medidas de manejo para esta afectación, definidas desde su cultura.

En la construcción de la subestación El Copey, de manera fortuita se encontró un cementerio prehispánico, lo que implicó nuevo acuerdo para manejar la afectación que las obras causarían en este sitio. Para los arhuacos, este hallazgo arqueológico fue un impacto de gran magnitud, debido a que los cementerios son sitios sagrados que no deben tocarse porque allí reposan sus ancestros, quienes cumplen la función de guardianes del territorio y ayudan a mantener el equilibrio de la naturaleza y del mundo. Haber profanado este lugar y perturbado a los ancestros, hubiera provocado plagas, enfermedades, desolación y muerte, no solo para los miembros de la comunidad arhuaca sino para toda la sociedad en su conjunto. Luego del acuerdo logrado con la comunidad, la Empresa enterró de nuevo el patrimonio arqueológico. Esta fue una decisión inédita en Colombia, porque permitió la inserción armónica del proyecto en un territorio ancestral. La legislación del país, por medio de la Ley 397 de 1997, consigna el derecho que tienen los pueblos ancestrales sobre su patrimonio cultural, como parte de su identidad. Fue esta Ley la que amparó el nuevo enterramiento.

Otro de los impactos que Intercolombia ocasiona durante la construcción y operación de las líneas de transmisión, es la remoción de la cobertura vegetal al margen de las líneas. Cuando se desarrolla un proyecto de transporte de energía, se debe disponer de un corredor de seguridad, exigido por el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (Retie), que implica el corte de árboles que puedan poner en riesgo el suministro de energía.Para compensar este impacto, la Empresa tiene el Programa de Compensación Forestal (PCF), mediante el cual ha desplegado innovadoras iniciativas de conservación que han contado con una inversión cercana a los 29 000 millones de pesos, de los cuales 1057 millones corresponden a inversión voluntaria de la Compañía.

En los últimos años, Intercolombia ha tramitado más de veinte licencias ambientales para el desarrollo de los proyectos de transmisión. En cumplimiento de los planes de manejo ambiental concertados con las autoridades regionales y comunidades, ha adquirido 3433 ha de predios con fines de protección y plantado 1174 ha. Adicionalmente, ha efectuado 47 reportes de especies de fauna y flora —25 de peces, seis de reptiles, tres de anfibios y 13 de plantas fanerógamas—, algunas en categoría de amenaza —vulnerable, en peligro y en peligro crítico— según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), asociadas a las líneas licenciadas. Además, ha elaborado 120 inventarios de flora en 18 CAR con 1500 colecciones botánicas y la identificación de cinco especies nuevas.

Un ejemplo de este trabajo ocurrió durante el proceso de licenciamiento de la línea que une el centro del país con la costa Atlántica: Primavera-Ocaña-El Copey-Bolívar. El grupo de trabajo del Jardín Botánico de Medellín (JBMED), encargado de los inventarios requeridos para solicitar el permiso de aprovechamiento forestal, encontró en Curumaní (Cesar) una especie de árbol que no se pudo catalogar dentro de las especies reportadas previamente para los bosques secos de Colombia. Luego de consultar con expertos internacionales se concluyó que correspondía a una nueva especie de la familia de las anonáceas (Annonaceae), a la que pertenecen frutales como la guanábana, la chirimoya y el anón. Los biólogos del JBMED describieron la nueva especie y la denominaron Sapranthus isae, como reconocimiento a la calidad de la gestión ambiental de ISA.


Educar a los vecinos



Convivir con las redes eléctricas requiere la capacitación de los vecinos. Por medio de talleres se les sensibiliza en el cuidado del medioambiente y en la convivencia con las líneas de transmisión de alto voltaje. Entre otros, se les recomienda no construir viviendas ni centros productivos en los corredores; no elevar cometas cerca de las líneas y, si las elevan y se enredan en los cables, no jalarlas; no extender alambres para tender ropa entre las viviendas y las torres; no subirse a estas ni realizar quemas en el corredor de servidumbre, pues los vapores producidos pueden provocar una descarga a tierra, lo que representaría un grave peligro para quienes estén allí.


Mitos



En las capacitaciones también se hace referencia a los efectos de los campos electromagnéticos, pues existen varios mitos sobre los efectos negativos de ellos en la salud de pobladores y animales. Se presentan dos tipos de radiaciones: ionizantes y no ionizantes. Las primeras transmiten energía suficiente como para romper los enlaces químicos —ionización— y pueden producir daños importantes en el material genético de las células. Las radiaciones ionizantes están presentes en los rayos gamma producidos por materiales radioactivos, en los rayos X o en la radiación ultravioleta de alta frecuencia. Por otro lado, los < campos electromagnéticos de las radiaciones no ionizantes son demasiado débiles para producir daño a las moléculas que forman las células humanas y, por tanto, no producen ionización. Estas se presentan en las ondas de baja frecuencia —líneas de transmisión, electrodomésticos—, ondas de radio y microondas.

Intercolombia es una empresa socialmente responsable y respetuosa del Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (Retie), documento oficial del Ministerio de Minas y Energía inspirado en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP). Dicho Reglamento define la franja de servidumbre o seguridad que garantice que los campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas de transmisión en el borde de la servidumbre no sean perjudiciales para la salud humana. Científicamente, no está demostrado que los campos electromagnéticos producidos por las líneas de transmisión de energía generen problemas en la salud humana, en razón de sus bajas magnitudes y la distancia de seguridad en que se ubican las viviendas, la cual se respeta.


Los Riesgos



Otro asunto —enunciado antes— es el riesgo que implica elevar cometas cerca de las líneas. Al hablar de cometas se piensa inmediatamente en un pasatiempo sano; sin embargo, para practicarlo se requiere conservar ciertas medidas de seguridad. Cada año, muchas cometas terminan enredadas en las líneas de transporte de energía, poniendo en riesgo a quien las eleva y a quienes están próximos o debajo de las redes, además de las incomodidades que causan las fallas del servicio de energía que esto produce. Para mitigar estos riesgos y posicionar la Empresa entre los niños y niñas del área de influencia de las subestaciones, anualmente se les entregan cerca de 35 000 kits escolares, en los cuales se incluyen mensajes claros y directos referidos a la energía eléctrica como un servicio público, el papel de ISA en la cadena de la energía y los comportamientos seguros que deben poner en práctica como vecinos de la infraestructura eléctrica.


Proteger los animales



La protección no se brinda únicamente a los seres humanos; ISA también protege los animales. Históricamente, a lo largo de las líneas de transmisión se ha ido instalando un dispositivo para llamar la atención visual de las aves que vuelan hacia ellas, y estimularlas a desviar el vuelo y no chocar contra los cables, con lo que se han reducido hasta en 50% las probabilidades de colisión. Posteriormente, este primer paso se complementó con el desarrollo de una tecnología nacional para producir estos dispositivos, lo cual se traduce en una serie de beneficios sociales, ambientales, tecnológicos y económicos.

En Colombia, este dispositivo se denomina desviador de vuelo. Se ha instalado en regiones identificadas como las de mayor tráfico por ser corredores de migración o desplazamiento habitual de muchas especies de aves como cormoranes, ibis, pelícanos, patos aguja, tijeretas, garzas, chorlos, caracoleros, guacos o vacos, bueyeras, chotacabras, uras, goleros, carricarris, gallitos de agua y tinglas. Esta iniciativa se originó en la investigación de avifauna realizada entre 1997 y 2000 por las biólogas y ornitólogas Susana de la Zerda y Loreta Rosselli, quienes mediante la observación de vuelos, búsqueda de cadáveres de aves y conteos de aves que cruzaban por los cables, identificaron que los desviadores tenían un efecto positivo, lo que comprobaron luego de instalarlos y de verificar que con ellos se duplicaba el porcentaje de reacciones de las aves, se reducía el número de muertes por hectárea y se disminuía la tasa de colisión a la mitad.

Adicionalmente, este desarrollo permite cumplir con la normatividad ambiental, preserva la biodiversidad colombiana y se proyecta a la zona neo-tropical americana; y traslada una actividad de manufactura del mercado internacional al nacional, con la consecuente generación de mano de obra local.


Mantenimiento



Una vez puestos en operación los proyectos, la Empresa se enfrenta a una serie de retos adicionales para prestar el servicio con los mejores niveles de calidad y confiabilidad. Uno de esos retos es el mantenimiento de los equipos sin afectar a los clientes ni a los usuarios del servicio en Colombia.

En el caso de los aviones, ¿cómo se efectúa su mantenimiento? ¿Cuál es la disponibilidad de un avión en el periodo de un año? ¿Cuántas horas de mantenimiento le harán al mes para tenerlo en buen estado? ¿Qué clase de mantenimiento preventivo y correctivo le harían? Es imposible tener disponible un avión al ciento por ciento, ya que no hay forma de hacerle mantenimiento mientras esté en vuelo. Será posible instalarle algunos sensores para que se auto-diagnostiquen algunos de sus componentes, pero llegará el momento de cambiarle piezas o repararlas, y esto no se puede hacer en plena operación comercial. Los clientes de las aerolíneas saben esto y exigen completa confiabilidad y alta disponibilidad, reflejada en puntualidad. Sin embargo, se sabe que a pesar de los esfuerzos no es posible llegar al ciento por ciento.

¿Habrá sectores de la industria que puedan tener disponibilidades del ciento por ciento? En el caso de la industria eléctrica, la creciente demanda de esta energía en hogares, empresas comerciales e industrias, exige que la calidad del servicio sea cada vez mayor, por lo que es necesario disponer de un suministro de energía permanente, con mínimos cortes del servicio y con altos índices de disponibilidad. Sin embargo, la limpieza de los equipos contaminados por sales marinas o polución industrial, el cambio de elementos rotos por vandalismo o por cumplir su vida útil de operación y la ejecución de mantenimientos muy especializados, sumados a las configuraciones de las instalaciones, obligan a desconectar el servicio para cumplir estas tareas.

Las regulaciones en todos los países son cada vez más demandantes, debido a que los clientes se vuelven más exigentes por el entorno comercial que se maneja, y que los lleva a buscar nuevas alternativas para subsanar las necesidades que se les presentan en el día a día. Las empresas transportadoras deben desarrollar capacidades para reaccionar adecuadamente frente a los factores del entorno y para adelantarse proactivamente ante sus necesidades.

Los tiempos de desconexión son críticos para el logro de las metas de disponibilidad que cada vez se acercan más al ciento por ciento. Estos índices se ven afectados por el mantenimiento preventivo y correctivo que se efectúa a los equipos que conforman el sistema de transmisión. Por lo tanto, las empresas prestadoras de servicio eléctrico tienen que buscar metodologías alternativas, de manera que se puedan efectuar tareas de mantenimiento sobre los equipos energizados sin cortar el fluido eléctrico. Con el propósito de cumplir con este desafío y de disminuir cada vez más los tiempos de desconexión del sistema de transmisión, se vienen desarrollando los proyectos de aplicación de técnicas de mantenimiento en vivo, también llamados trabajos con tensión o mantenimiento con línea energizada, en las subestaciones y líneas de transmisión para tensiones de 230 000 y 500 000 voltios. Para tener una idea cercana de esta operación, viene al caso imaginar un equipo de técnicos a 20 o 30 m de altura, con sus equipos especiales de asbesto que los hacen ver como astronautas, haciendo mantenimiento en vivo sobre cables que simultáneamente están transportando 230 000 o 500 000 V…

Este esquema de mantenimiento ofrece otra gran ventaja: los procedimientos se van incorporando de forma automática en las personas y se van certificando con la periodicidad requerida, con lo que se asegura la calidad en el proceso y se acrecienta la responsabilidad de los ejecutores.

Esta fortaleza en el mantenimiento también se pone a prueba cuando se presentan atentados contrala infraestructura. En los últimos treinta años, los grupos al margen de la ley han derribado más de dos mil torres de ISA en todo el territorio colombiano, lo que ha derivado en un problema de grandes repercusiones para todos los involucrados: usuarios, autoridades, empresa y otros.


Problemas de seguridad



La fragilidad del sistema de transporte de energía en Colombia a causa de los atentados contrasta con la fortaleza interna del área de operación de la Compañía, que en los últimos años ha capitalizado toda la experiencia adquirida para superar las emergencias y prestar un servicio con criterios de oportunidad y confiabilidad. A pesar del compromiso de continuar surtiendo la demanda de manera óptima pase lo que pase, es imposible, bajo las difíciles condiciones de orden público que históricamente se han vivido en el país, garantizar que no se puedan presentar racionamientos. Pero de presentarse, la Empresa buscará solucionarlos rápidamente, como hasta ahora lo ha logrado.
Se ha dejado de atender un mínimo porcentaje de la demanda de energía en Colombia, debido fundamentalmente a los esfuerzos por optimizar la operación, a la solidez de la red eléctrica, a la eficiencia en las maniobras realizadas y a la reducción en los tiempos de respuesta a los atentados. Cada que se presenta un acto violento contra el sistema se pone a prueba la efectividad de los planes de contingencia, los cuales consisten fundamentalmente en la evaluación permanente del estado de la red, el análisis continuo de la situación eléctrica y energética, la definición de programas detallados para el restablecimiento del sistema, la reasignación de recursos y la adaptación de procesos organizacionales.

Los técnicos de la Empresa afrontan crecientes dificultades para el desplazamiento en las labores de mantenimiento del sistema, por las reiteradas amenazas de secuestro, ataques a los helicópteros utilizados para inspeccionar la red, minas en los terrenos aledaños a las torres derribadas y otra serie de amenazas que ponen en riesgo sus vidas. A pesar de este esfuerzo, es importante entender que la capacidad operativa y técnica para la reparación de las infraestructuras afectadas aporta confianza a los colombianos; pero no tiene la capacidad para resolver la complejidad de un conflicto como este, en el cual los grupos al margen de la ley utilizan la infraestructura eléctrica como instrumento para presionar al Gobierno.


Las dificultades de la naturaleza



Además de los atentados malintencionados, las redes eléctricas también están expuestas al rigor de la naturaleza. Deslizamientos, corrosión y rayos son sus tres grandes enemigos. Los problemas de índole geotécnica afectan la estabilidad de las torres que llevan las líneas de transmisión de energía.En este aspecto, como parte del mantenimiento preventivo se desarrollan actividades de reconocimiento de cada línea o de algún tramo de esta, con el propósito de efectuar el análisis geotécnico y adelantar ajustes específicos en los sitios que así lo requieran, por medio de estudios, diseño y construcción e interventoría de las obras de protección, evitando al máximo el mantenimiento correctivo en situaciones de emergencia.

Asimismo, para el diseño de las nuevas líneas de transmisión de energía se atienden especificaciones técnicas de protección contra la corrosión. El personal especializado aprovecha al máximo el desarrollo tecnológico alcanzado en el ámbito internacional, para conservar y prolongar la vida útil de las torres de transmisión de energía, afectadas por fenómenos como el de la corrosión. En este campo seemplean recubrimientos especiales y se ejerce estricto control en cada uno de los procesos que demanda su aplicación.

Las descargas atmosféricas son la principal causa de fallas en el sistema eléctrico de un país. Así como el invierno afecta el sistema vial y produce derrumbes sobre las carreteras, los rayos que caen sobre las líneas eléctricas también producen sus efectos sobre los beneficiarios de este servicio. Cuando las descargas atmosféricas impactan directamente sobre los elementos del sistema de transmisión de energía, este puede resultar afectado por dicho fenómeno a pesar de su solidez y sistemas de protección.

Diariamente se hacen grandes esfuerzos para que las líneas de transmisión se afecten lo mínimo posible por estos hechos. En caso de que esto suceda, automáticamente se activan los sistemas de protección con la interrupción momentánea del servicio, lo cual protege los equipos de las subestaciones y evita fallas permanentes que harían imposible el restablecimiento y la continuidad del servicio. Igualmente, se cuenta con una de las redes de monitoreo de rayos más completa del país, gracias a la cual se pueden determinar las zonas más vulnerables, y tomar medidas en la operación o el diseño de una nueva infraestructura.


Decisiones empresariales



Para conservar el liderazgo sectorial y seguir prestando un mejor servicio, Intercolombia trabaja día a día en la implementación de nuevas herramientas, está atenta a los permanentes cambios regulatorios y su efecto sobre el negocio, y se somete al proceso de referenciamiento internacional en la búsqueda de las mejores prácticas.

Hoy Intercolombia se mide a las mejores transportadoras del mundo, en un estudio adelantado por el International Transmission Operations and Maintenance Study (ITOMS), iniciativa en la que participan 31 empresas, líderes mundiales en este campo. En 2015 la Empresa inició un nuevo ciclo de referenciamiento ITOMS, en el que el reto es la recopilación de información para obtener los resultados en 2016. La participación en diferentes ciclos del referenciamiento permitirá evidenciar la evolución de los esfuerzos de la Empresa en la implementación de las buenas prácticas en transmisión de energía eléctrica.

En 2014, Intercolombia recibió los resultados del segundo ciclo de participación. Para eso acudió, en compañía de todas las empresas que hacen parte del estudio, a la reunión presencial de una semana. Allí presentó algunas de sus buenas prácticas, como el esquema de recuperación de torres derribadas por atentados y los procedimientos de reparación de transformadores de tensión.

Más allá de un referenciamiento, ITOMS es una comunidad de empresas que tiene como objetivo principal compartir las buenas prácticas del sector de la transmisión. La participación en ITOMS permite el acceso a las mejores prácticas en la esfera mundial, apoyando el objetivo de ser el líder técnico en el sector eléctrico colombiano.

La Empresa también ha incursionado en la gestión de activos, iniciativa que le permitirá desarrollar prácticas coordinadas y sistemáticas a través de las cuales podrá manejar óptima y sustentablemente sus equipos, desempeño, riesgos y gastos asociados, a lo largo de sus ciclos de vida. Todas estas iniciativas confluyen para contar en el futuro con redes inteligentes, toda una plataforma que permitirá tomar decisiones con tiempos de respuesta más cortos desde el punto de vista operativo, estratégico y técnico, para garantizar la continuidad del servicio.

Actualmente, trabaja en un mapa de ruta para la planeación energética, en el que pueda establecer la visión de futuro que pretende, de tal manera que en el corto y mediano plazo pueda definir las acciones que le permitan alcanzar este objetivo, tanto en el campo tecnológico como en la gestión del conocimiento. Para cumplir este sueño se requieren equipos de trabajo con conocimiento y competencias que permitan adaptar y diseñar un mapa de ruta a la medida de las necesidades particulares del país. Una verdadera gestión del conocimiento para lograr procesos permanentes de innovación en un ambiente de trabajo que motive a los trabajadores, les permita compartir el conocimiento y crear redes colaborativas internas y externas.
En la actualidad, la empresa cuenta con más de quinientos trabajadores, administra 71 subestaciones y tiene presencia en 356 municipios del país.



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