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  CONSUMO DE CANNABIS
 
UNIVERSIDAD DISTRITAL

FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS






¿Qué es la Cannabis sativa?


Cannabis sativa es una planta perteneciente a la familia cannabáceae. Las principales especies con actividad psicoactiva y narcótica son C. sativa y C. Indica. Está ampliamente distribuida por las regiones templadas y tropicales del planeta, y se han descrito más de cien variedades.

La Cannabis sativa se ha cultivado desde la antigüedad. Los primeros reportes del uso de esta planta datan del año 8000 a. C. (Escobar, Berrouet, & González, 2009), por la fibra procedente de su tronco utilizada para fabricar cuerdas, velas, sacos e, incluso, papel de fumar. El conocimiento de las propiedades tóxicas de algunas de sus variantes confirió a la planta, en determinadas culturas, un papel religioso; también se ha utilizado por sus efectos medicinales (Ramos &Fernández, 2000).

En la actualidad se conocen más de 350 nombres para designar la planta y las preparaciones. Estas últimas pueden ser de tres tipos: para fumar, beber o comer. La forma más habitual de consumo consiste en cigarrillos preparados a base de hojas, botones florales y tallos, cuyo contenido de psicoactivos es variable (Escobar, Berrouet, & González, 2009). Existen pocos estudios de la determinación química de los compuestos de Cannabis sativa, también llamados cannabinoides, principales responsables de los efectos psicoactivos de la planta como el Delta-9 tetrahidrocannabinol (THC); del mismo modo, están el cannabidiol (CBD) y el cannabinol (CBN) éste último con propiedades antiinflamatorias, analgésicas, ansiolíticas, antiespasmódicas y antivomitivas (Rodríguez, Carrillo, & Soto, 2005).


¿De dónde surge la investigación?



El consumo de sustancias psicoactivas es una problemática creciente en la población juvenil colombiana. Investigaciones realizadas en Colombia señalan que la droga ilegal más consumida es la marihuana. Asimismo, indican las causas, consecuencias y tendencias que en lo social produce la comercialización y el consumo de esta sustancia, dejando de lado los efectos que ocasiona el uso habitual para la salud de los individuos (Varela, Salazar, Cáceres & Tovar, 2006). Esto representa, tanto en Colombia como en el mundo, un problema de salud pública que afecta a diversos grupos sociales, en especial a adolescentes y jóvenes adultos durante la etapa universitaria (Barbieri, Tribelloni, Zani & Palacios, 2012). Por otro lado, en instituciones educativas públicas y privadas el consumo de sustancias psicoactivas se ha constituido en un problema social de salud mental, que se incrementa cada día, lo que incide en el bajo rendimiento educativo y en el aumento de la deserción estudiantil, con impacto en el sector productivo joven del país.

Los pocos estudios en el ámbito nacional que evidencian los efectos fisiológicos que conlleva el uso regular de Cannabis sativa en los consumidores, inciden en que los programas antidrogas se centren en la prohibición y no en la prevención. Por esto, enmarcado en el contexto nacional actual, un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Biología de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, con interés en el campo de investigación de las neurociencias, Grupo Ginud, liderados por la profesora Carmen Helena Moreno Durán, plantearon esta investigación, cuyo propósito fue indagar sobre los efectos que ocasiona el consumo frecuente de esta sustancia en los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio y endocrino, así como en lo cognitivo, entre estudiantes universitarios consumidores habituales. Para lograrlo, se emplearon pruebas comúnmente utilizadas para diagnóstico clínico, como la resonancia magnética estructural (RMI), el electroencefalograma (EEG), el electrocardiograma (ECG) y la espirometría, además de análisis de catecolaminas en muestras de orina y test neuropsicológicos, complementados con análisis detallados, recurriendo a técnicas y tecnologías innovadoras que permitieron identificar con mayor detalle y precisión las implicaciones del consumo en una muestra poblacional.


¿Cómo se llevó a cabo la investigación?



Entendiendo la importancia de reconocer los aspectos culturales, sociales y económicos de los estudiantes universitarios para comprender su entorno y hábitos de consumo de sustancias psicoactivas, la investigación inició con la aplicación de una encuesta conformada por veinte preguntas de selección múltiple y seis abiertas a cuatrocientos estudiantes universitarios de la ciudad de Bogotá. La encuesta indagaba acerca de su entorno familiar, económico y cultural; y los hábitos de consumo de sustancias psicoactivas, tales como tiempo, frecuencia y tipo de consumo. Una vez diligenciadas las encuestas, se sistematizaron y se seleccionó una muestra piloto de 80 estudiantes, 40 de los cuales pertenecían a consumidores de Cannabis sativa (20 hombres y 20 mujeres) y 40 no consumidores (20 hombres y 20 mujeres). Los consumidores se agruparon de acuerdo al tiempo en que llevaban consumiendo así: 1-5 años de consumo, 6-10 años de consumo y de 11 a 15 años de consumo, también se tuvo en cuenta la edad de inicio del consumo.

Los estudiantes seleccionados debían estar matriculados y activos en un programa académico universitario; no presentar antecedentes médicos o enfermedades asociadas a los sistemas nervioso, endocrino, respiratorio y circulatorio; y tener una edad entre dieciocho y treinta años. Así mismo, se buscó que estos estudiantes no consumieran más de tres psicoactivos habitualmente. En cuanto a los estudiantes no consumidores, estos no debían consumir ningún tipo de sustancia psicoactiva. Los estudiantes seleccionados firmaron un consentimiento informado en donde manifestaban su interés y disposición a participar en el estudio. Posteriormente, se sometieron a diferentes pruebas que permitieron evaluar los efectos del consumo de Cannabis sativa a corto y largo plazo en cerebro, corazón y pulmones.


La Cannabis sativa en el cerebro



Para comprobar los efectos en el cerebro, se realizaron tres procedimientos: aplicación de test neuropsicológicos, exámenes de resonancia magnética estructural y electroencefalogramas. La población de estudio varió para cada uno de los procedimientos, según el presupuesto disponible. En el caso de los test neuropsicológicos, se contó con la participación de los 80 estudiantes seleccionados inicialmente, 40 de ellos consumidores (hombres y mujeres) y 40 no consumidores (hombres y mujeres).

La batería neuropsicológica (neuropsi) evalúa funciones cognitivas como orientación, atención y concentración, lenguaje, memoria y funciones ejecutivas, además de lectura, escritura y cálculo (Ostrosky, Ardila & Rosselli, 2000). Y la batería neuropsicológica para la evaluación de funciones frontales y ejecutivas ( BANFE), evalúa funciones tales como planeación, flexibilidad mental, control inhibitorio, memoria de trabajo, procesamiento riesgo-beneficio, abstracción y metacognición (Ostrosky, Ardila & Rosselli, 2000). Los test se aplicaron durante el consumo de Cannabis sativa y veinticuatro horas después del consumo, en un espacio tranquilo y libre de ruido.

Por otro lado, se utilizó la técnica de RMI para evaluar los volúmenes cerebrales de los estudiantes consumidores de Cannabis sativa en los lóbulos temporales y en el hipocampo, teniendo en cuenta el tiempo, frecuencia y edad de inicio de consumo. La población de estudio estuvo conformada por 16 estudiantes consumidores (ocho hombres y ocho mujeres) y 18 estudiantes no consumidores (nueve hombres y nueve mujeres), muestra extraída de la población inicial. Se tomaron datos de imágenes volumétricas con un resonador 1.5-T (Intera; Phillips Medical Systems, Netherlands, B.V.), durante veinte minutos, cuyos resultados analizaron los doctores José Hernando Morales Gómez y Germán Arango, radiólogos especialistas en neuroradiología de la Clínica Palermo, quienes observaron las imágenes en un estudio doble ciego para determinar cambios en la estructura volumétrica de los lóbulos temporales e hipocampo.

Para el análisis fisiológico de la función cerebral se realizaron electroencefalogramas, con el fin de evaluar la actividad eléctrica del cerebro. Se aplicó esta técnica a 19 estudiantes, 16 de ellos consumidores de Cannabis sativa y tres no consumidores, muestra extraída de la población inicial. Para realizar las pruebas, los consumidores debían informar el estado en que se encontraban (sin consumo mayor a 24 horas o posterior al consumo). Para el registro con el efecto, se sugería que los hombres presentaran consumo de 1,0 a 1,5 g y mujeres de 0,5 a 1,0 g de Cannabis sativa tipo corinto, y realizaran el registro 10 min después de finalizado el consumo. Se aplicaron electroencefalogramas de monitorización pasiva en la unidad de neurofisiología de la Clínica Palermo de Bogotá.


Efectos



Como se mencionó anteriormente, al presentar sustancias psicoactivas, la Cannabis sativa tiene la capacidad de generar un efecto directo sobre el sistema nervioso central, ocasionando cambios específicos en sus funciones y, en consecuencia, a largo plazo en el nivel estructural según la edad de inicio, además del tiempo y frecuencia de consumo. En la aplicación de los test neuropsicológicos que evalúan funciones de atención y memoria, se evidenció que el consumo de Cannabis sativa aumentó el tiempo de ejecución en las pruebas; y se comprobó que a mayor frecuencia de consumo y mayor tiempo, hay mayor demora en las respuestas, lo que indicó posibles alteraciones en el lóbulo frontal.

En la prueba laberintos, los consumidores bajo el efecto del consumo y sin consumo presentaron más errores de inhibición frente al seguimiento de reglas y en la planeación viso-espacial, indicando disminución de la función prefrontal. Con el test Stroop se observaron diferencias en consumidores que llevaban consumiendo Cannabis por un período de tiempo entre once a quince años quienes presentaron alteraciones en los procesos de atención e inhibición, lo que indicó una posible disminución en las funciones de las porciones mediales de la corteza prefrontal, lo que concuerda con los reportes de Brofman & Delgado (2011).

Estas pruebas mostraron problemas en la inhibición comportamental, en la que los estudiantes que llevaban más de cinco años de consumo mostraron actitudes con mayor impulsividad. Además, se encontró un efecto nocivo del consumo de marihuana sobre el control atencional, efecto que se acentuó en las mujeres, proceso que se evidencia cuando el estudiante está bajo el efecto de la marihuana. En cuanto a la función de planificación, la marihuana afecta este proceso durante el consumo agudo, y cuando el consumo es crónico (más de cinco años) se presenta una mayor susceptibilidad en las mujeres a las alteraciones en la planificación, incluso cuando la frecuencia de consumo es baja.

Los estudiantes consumidores de Cannabis sativa, en comparación con los sujetos que nunca han consumido el psicoactivo, son más propensos a la búsqueda de recompensas inmediatas y a la realización de conductas de riesgo. Este efecto negativo en la toma de decisiones se agudiza al aumentar el tiempo de consumo: a mayor tiempo de consumo mayor cantidad de conductas de riesgo.

Por otra parte, se estableció que los consumidores de mayor tiempo (más de cinco años de consumo) y mayor frecuencia de consumo (diario), así como las mujeres consumidoras, se ven más afectados en lo cognitivo con el consumo habitual de Cannabis sativa, lo que implica una alerta para la población estudiantil, puesto que estos resultados tienen implicaciones tanto en su desempeño académico como en el laboral. Cabe resaltar que los resultados de esta investigación son consistentes con otros hallazgos neurofuncionales en los que se reportan alteraciones en la estructura, conectividad y metabolismo de la corteza prefrontal (Fergusson & Boden, 2008;National Institute on Drug Abuse, 2013).

Los hallazgos anteriores se pueden explicar a su vez con el análisis volumétrico llevado a cabo, donde se observó que la Cannabis sativa en general produce una reducción del volumen del lóbulo temporal en los dos hemisferios, de acuerdo con las figuras 5, 6, 7 y 8, afectando así funciones cognitivas de orden viso-espacial, de memoria y auditiva. Al iniciarse el consumo de marihuana durante la adolescencia, sus efectos negativos generan cambios en el volumen del cerebro debido a que este se encuentra en un estado de neurodesarrollo; y tienen un efecto sexo-dependiente al afectar en mayor proporción a las mujeres consumidoras en comparación con los hombres en las mismas condiciones de consumo.

Lo anterior puede explicarse porque el sistema endocanabinoide tiene un papel regulador distinto en los adolescentes hombres que en las adolescentes mujeres, asociado a la forma en que el THC (principal psicoactivo de Cannabis) recorre los diferentes sistemas del cuerpo. En el hipocampo se pudo observar una disminución significativa en el volumen de los dos hemisferios de las poblaciones de hombres y mujeres consumidores, con mayor frecuencia y tiempo de consumo con respecto a la población no consumidora. Sin embargo, la población masculina presentó una mayor disminución con respecto a la población femenina; asimismo, se observó una mayor afectación volumétrica tanto en hombres como en mujeres que iniciaron el consumo a temprana edad.

En cuanto al análisis fisiológico de Cannabis sativa en el nivel cerebral con el electroencefalograma (EEG), se observó un aumento de la actividad de la onda Alfa y disminución de la actividad de la onda Beta en el lóbulo temporal durante el consumo, lo que indicó estados de relajación y poca concentración. Del mismo modo, se estableció una disminución de la frecuencia de las ondas Alfa en los consumidores que llevaban de once a quince años consumiendo cannabis, durante el efecto del consumo ,en los lóbulos prefrontal, frontal y temporal, relacionado con la tolerancia presentada a la droga por estos consumidores crónicos. Por otro lado, se observó un incremento de las ondas Theta y Delta en los consumidores, lo que sugiere que el consumo de Cannabis sativa lleva a los individuos a estados de somnolencia y adormecimiento, además de un leve deterioro cognitivo y de memoria.


La Cannabis sativa en pulmones y corazón



Para estos casos, se contó con la participación de 80 estudiantes, de los cuales 40 correspondían a consumidores (20 hombres y 20 mujeres) y 40 a no consumidores (20 hombres y 20 mujeres). Para el registro de los consumidores durante el efecto, se sugirió que los hombres presentaran consumo de 1,0 a 1,5 g y mujeres de 0,5 a 1,0 g de Cannabis sativa tipo corinto. En cuanto al análisis de los efectos de Cannabis en la función pulmonar, se tuvieron en cuenta: la medición de los parámetros espirométricos: capacidad vital forzada (CVF), el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1), las respiraciones por minuto y la capacidad vital (CV). Durante el registro, los estudiantes tenían que realizar respiración corriente durante un minuto, luego se procedía a efectuar una inhalación y exhalación rápida, y después de tomada una pausa de cuatro a cinco segundos se repetía la maniobra tres veces.

Cabe señalar que para el correcto estudio de la función cardíaca y pulmonar se estudiaron los niveles de epinefrina y norepinefrina de los estudiantes consumidores. Para esto se recolectaron muestras de orina de 24 horas, antes y durante el consumo de Cannabis sativa.


Efectos



Se evidenció que la acción de Cannabis sativa sobre la función cardíaca genera un aumento durante el consumo de hasta el doble de las pulsaciones por minuto. No obstante, en los consumidores crónicos que llevaban consumiendo por un tiempo de 11-15 años no presentaron aumentos drásticos en la frecuencia cardiaca durante el efecto del consumo.

En cuanto a los efectos de Cannabis en la función pulmonar, se pudo establecer que la opinión de que la Cannabis sativa no tiene efectos adversos en la función pulmonar a diferencia del tabaco, se contradice con los resultados obtenidos en esta investigación. Se encontró un aumento de frecuencia respiratoria en consecuencia del aumento de frecuencia cardíaca, así como una disminución de los volúmenes y capacidades pulmonares en los estudiantes consumidores de Cannabis sativa a causa de los componentes nocivos en mayor proporción. Hay diferencias en las técnicas de fumar y cantidad de cigarrillos consumidos por día (mayor número en consumidores de tabaco). Reportes de investigaciones en las que se comparó la cantidad de alquitrán en el cigarrillo de tabaco y de C. sativa, determinaron que había una mayor acumulación de alquitrán en los pulmones de los fumadores de Cannabis con respecto a los de tabaco (Tashkin D., 1990). En consumidores de ambas sustancias se observó un efecto sinérgico, al incrementarse el declive de la función pulmonar.

Finalmente, en el análisis de los niveles de epinefrina y norepinefrina, se observó un incremento en los valores de los consumidores de Cannabis sativa, tanto en ausencia como bajo los efectos psicoactivos, lo cual se relaciona con el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria observadas en consumidores.



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