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  CONVIVENCIA ESCOLAR  EN EL VALLE DE ABURRÁ
 
FUNDACIÓN SOCIAL




CONVIVENCIA ESCOLAR EN EL VALLE DE ABURRÁ



Contexto de la experiencia



El Valle de Aburrá es la cuenca natural del río Aburrá, comúnmente llamado Medellín. Esta subregión ubicada en el centro-sur del departamento de Antioquia, en medio de la cordillera Central de los Andes, en su paso por Colombia. Tiene una extensión de 1152 km2, y de norte a sur comprende los municipios de Barbosa, Girardota, Copacabana, Bello, Medellín, Itagüí, Envigado, Sabaneta, La Estrella y Caldas. Es un valle estrecho, de un promedio de 30 km de ancho, y que en su parte más ancha puede llegar a alcanzar 90 km. Concentra aproximadamente el 60% (3´591.963 habitantes) de la población del departamento, y el 70% de la actividad económica industrial y de servicios; y en él se genera 67% del Producto Interno Bruto de Antioquia. Lo anterior ha causado una concentración de recursos humanos, económicos y financieros, que a su vez ha originado desequilibrio con el resto del departamento, y entre los municipios de la misma subregión. De ahí que en un solo lugar convivan las carencias y las oportunidades.

Uno de los principales problemas que se presenta en el Valle de Aburrá es la convivencia, especialmente entre los jóvenes. Para atenderlo, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la Fundación Social, firmaron un convenio para implementar la política pública de convivencia, aprobada mediante Acuerdo Metropolitano 033 de 2007 y dirigida a la promoción de la convivencia y prevención de la violencia en el Valle de Aburrá. Esta política busca crear condiciones favorables para el desarrollo y la paz del territorio a través de la intervención en la familia, la comunidad, las instituciones educativas, públicas y privadas, y las organizaciones sociales.

Desde la Nación, la convivencia también es un asunto prioritario. Por ello, en 2013 fue sancionada la Ley 1620 con la cual se crea el “Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, Sexuales y Reproductivos y la Prevención y la Mitigación de la Violencia Escolar”. El objetivo principal de la ley es la promoción y fortalecimiento de la convivencia escolar en las instituciones educativas.

Esta ley es una invitación a padres, docentes y directivos docentes para involucrarse en la solución de problemáticas que afectan la convivencia en la vida dentro y fuera de la escuela.



Marco de intervención de la fundación social en Antioquia



En el Valle de Aburrá, la Fundación Social promueve procesos de Desarrollo Territorial y Planeación Participativa entre los cuales se encuentran los procesos participativos de las comunas 6 y 13 de Medellín, y la Planeación Participativa en el Valle de Aburrá, con mayor énfasis en los municipios de Caldas y Barbosa. Específicamente en el componente de convivencia de estos procesos de desarrollo, ha implementado varias experiencias, como: a) el Programa Hagámoslo Juntos, desarrollado con el objetivo de contribuir a la convivencia en las familias de la Comuna 6, parte alta de Medellín; b) la serie de televisión Muchachos a lo bien, cuyos propósitos son contribuir a la formación para la convivencia democrática entre los jóvenes y proponer nuevos imaginarios sobre la juventud, que legitimen y reconozcan las formas de ser joven a través de los medios de comunicación; c) la formación en comunicaciones de jóvenes de Medellín —comunas 6 y 13—, Caldas y Barbosa, como estrategia de inclusión de esta población en los procesos de planeación y gestión participativa del desarrollo y la paz; y d) el proyecto Somos Jóvenes Metropolitanos, concebido y ejecutado en alianza con el Área Metropolitana, que busca acercar a los jóvenes del valle de Aburrá a sus potencialidades y problemas; y que ha sido llevado a cabo en el marco de los Planes Estratégicos del Aburrá Norte y Sur.

Sumado a lo anterior, durante el año 2012 la Fundación Social y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá firman un convenio de asociación, que tuvo como objetivo:

Aunar esfuerzos con el fin de desarrollar acciones para sensibilizar a la comunidad educativa en municipios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá como plan piloto para la promoción de la convivencia y prevención de la violencia en esta región en 41 instituciones educativas. (Área Metropolitana-Fundación Social, 2013, p. 1)

Desde entonces, año 2012, y hasta la fecha se ha venido realizando un trabajo sistemático con las instituciones educativas a favor de la convivencia.


Promoción de la convivencia y prevención de la violencia en el valle de aburrá



El proyecto busca promover en el Valle de Aburrá una cultura de convivencia que contribuya al fortalecimiento del capital social e institucional, y a la prevención de la violencia en la Subregión. A partir de las acciones pedagógicas y culturales para la prevención de la violencia del proyecto se han sensibilizado más de treinta mil niños y jóvenes, se ha trabajado con 344 maestros y con alrededor de 400 padres de familia de 41 instituciones educativas oficiales de los municipios del Valle de Aburrá, con excepción del municipio de Medellín que tiene sus propios programas para atender esta problemática.

El proyecto cuenta con una cobertura de 32 000 estudiantes distribuidos en las 5 instituciones educativas con las que cuenta cada uno de los municipios, a excepción de los municipios de Bello, Itagüí y Envigado que tienen un número superior de instituciones educativas, y entre éstas se seleccionaron aquellas instituciones que presentan un mayor número de conflictos escolares.

Para lograr medir el impacto e identificar los resultados del proyecto se aplicó una línea de base, encuesta, a una muestra de 12 000 estudiantes de los grados tercero a undécimo. Esta línea de base permite la evaluación de impacto del proyecto el cual prevé realizar la encuesta a la misma muestra cada 3 años. Entre los indicadores que mide está línea de base se cuentan: tipos de conflictos escolares, tipo de relaciones familiares de los jóvenes, tipo de relaciones entre jóvenes y docentes, identidad de los jóvenes con la institución educativa, tipos de acoso escolar en la institución educativa, violencia intrafamiliar, violencia sexual, maltrato, consumo de drogas y alcohol, porte ilegal de armas, seguridad, expectativas de los jóvenes.

Algunos datos relevantes de la encuesta permiten conocer la problemática de convivencia de las instituciones educativas como se describe a continuación:

  • En la percepción sobre el acoso escolar, 82.4% reconoce que en su institución educativa se presenta el acoso escolar. De ellos, el 61.5% ha sido agredido por sus compañeros de clase, el 20.5% ha sido agredido por causa de su aspecto físico, el 17.2% por expresar opiniones diferentes y el 9.8% por tener gustos diferentes.
  • Según la percepción de los estudiantes encuestados, 54.4% de las veces el matoneo ocurre dentro de las aulas de clase cuando el profesor no está, 27.9% se da por fuera de las instituciones educativas, 4.9% en las zonas comunes de las instituciones y 6.4% en los baños.
  • Las causas del acoso escolar son falta de diálogo, falta de escucha, irrespeto, envidia, impaciencia, drogadicción, problemas familiares y violencia intrafamiliar.
  • Aunque la mayoría considera que en sus casas no hay violencia, 16.8% afirma que sí, y que se presenta entre hermanos y abuelos. Los principales actos violentos son gritos, peleas, insultos, discusiones y agresiones físicas.
  • En relación con el proyecto de vida, 89.4% dice sentirse atraído por alguna carrera profesional o tecnológica, siendo amplio el número de profesiones mencionadas.
  • Entre los encuestados, 64% afirma que en su institución educativa se han realizado campañas para la prevención del acoso escolar, mientras que 36% desconoce estas acciones, y 78% asegura no participar en hechos considerados delitos.
  • Los principales problemas de convivencia en los territorios que habitan son la violencia asociada a la presencia de actores armados y bandas delincuenciales, las fronteras invisibles, el desplazamiento, la venta de sustancias psicoactivas, las peleas, el abuso sexual, la falta de tolerancia, el irrespeto, y la poca capacidad de escucha y de comunicación adecuada.


Componentes del proyecto convivencia escolar



El proyecto consta de cinco componentes que contienen herramientas —propuestas por las pedagogías activas— para estimular la experiencia de valores para la convivencia en un marco de libertad y creación activa a partir del juego; y la experiencia de procesos de socialización que respondan a la evolución de los jóvenes y a las capacidades humanas, sociales, espirituales y cognitivas requeridas en cada edad escolar, haciendo énfasis en los valores relacionados con la convivencia escolar, la construcción del sentido de lo público, la participación y la ciudadanía. Ellos son:

Componente 1. Somos Constructores de Convivencia. Relacionamiento, autonomía y construcción de paz. Dirigido a niños y niñas entre 6 y 11 años de los grados de tercero a quinto primaria.

El componente procura estimular en estos el reconocimiento de los héroes cotidianos que encarnan valores como la convivencia, la protección, el auto-reconocimiento y la autonomía, mediante juegos que les permitan identificar valores para la convivencia en el aula y la familia. A través de talleres con los niños y niñas, y mediante juegos didácticos sobre valores y la construcción de relatos colectivos sobre los héroes cotidianos —padres, madres, docentes, familiares, líderes—, se recrean los referentes de su identidad ligados a valores de la convivencia que puedan exaltarse mediante el juego. Por medio de la elaboración de un relato épico, los niños y niñas identifican los valores de la convivencia que caracterizan a los adultos significativos o a sus pares.

Componente 2. Somos Incluyentes. Diversidad y pluralidad, promoción de la convivencia desde el respeto por las diferencias en la vida cotidiana. Dirigido a jóvenes entre 11 y 13 años de los grados sexto y séptimo.

Este componente busca promover el reconocimiento de la diferencia como parte fundamental de las relaciones humanas, ratificando que desde la diversidad se enriquece la convivencia colectiva; y que allí se teje la consolidación del mundo social, el cual tiene un nicho importante en el ámbito escolar.
Se realizan juegos que recrean situaciones en las que todos se reconocen desde su diversidad, generando así la reflexión sobre la importancia del respeto en la construcción de las relaciones humanas en la familia, la escuela y la comunidad. Este método posibilita poner en común situaciones de la vida cotidiana, con el propósito de que establezcan diálogos alrededor de la manera como se relacionan con la diferencia; así mismo permite que contribuyan a la concientización sobre la apertura que deben tener como sociedad, para garantizar ambientes saludables y armónicos de convivencia.

Componente 3. Somos Convivencia Escolar. Respeto y convivencia, asumir el rol del otro a través de las capacidades que pueden adquirirse desde las artes escénicas. Dirigido a jóvenes entre 13 y 14 años del grado octavo.

Este componente busca sensibilizar a jóvenes por medio de expresiones artísticas y pedagógicas, sobre el acoso escolar y sus efectos en la personalidad y la vida colectiva, de manera que se logre una reflexión con la participación de docentes y padres de familia.

Se utiliza el teatro didáctico como herramienta para exponer situaciones de acoso físico, verbal, psicológico y ciber bullying, con el propósito de hacer evidentes las consecuencias sociales y los efectos psicológicos en víctimas, agresores y espectadores, y así lograr que los estudiantes asuman posiciones críticas y reflexivas; y diferencien el modo como operan el acoso escolar y las demás formas de violencia en las instituciones educativas.
“El teatro y el juego dramático desarrollan capacidades personales, como la imaginación, la observación, la creatividad y la expresión corporal y oral. Exigen un análisis y una interpretación de la realidad. Y sobre todo implican comunicación, a partir principalmente de dos formas de expresión, la oral y la corporal”.

“El Teatro ofrece la posibilidad de madurar personalmente mediante la representación simbólica de situaciones de la vida. Pero también puede establecer conexiones muy interesantes entre la vida real y el mundo de la imaginación y de la creación literaria. De esta manera el joven puede anticipar situaciones que podrían presentarse en cualquier momento y, mediante la improvisación, tantear en un contexto imaginario la resolución de los mismos, lo cual supone una ventaja grande a la hora de afrontar la vida.” (Rincón, 2015, p. 1)

Componente 4. Somos Jóvenes Metropolitanos. Lectura y escritura del territorio desde la mirada juvenil para fortalecer identidad y afecto por su territorio. Dirigido a jóvenes entre 15 y 16 años de los grados noveno y décimo.

Este componente busca la formación de una ciudadanía activa y la promoción de la convivencia a través de la sensibilización a jóvenes en temas como lenguaje audiovisual, territorio, historia y vida en comunidad. Se desarrollaron actividades con todos los grupos de los grados noveno y décimo, y se vincularon los docentes y los padres de familia.

El componente se desarrolla en varias actividades: formación de talleristas multiplicadores, realización de talleres de sensibilización en el aula, realización de talleres con docentes y padres de familia, talleres complementarios extramurales de producción audiovisual en los ocho municipios, pasantías territoriales, y concurso audiovisual donde se exponen y destacan los productos y los jóvenes realizadores.


Componente 5. Somos Legales. Cultura de la legalidad y ética en la vida cotidiana. Dirigido a jóvenes entre diecisiete y dieciocho años de grado once.
Mediante un taller vivencial, esta intervención busca sensibilizar a los jóvenes sobre derechos humanos y prevención del delito, y en valores familiares, resolución pacífica de conflictos y cultura de la legalidad.

Las reflexiones sobre la cultura de la legalidad, la institucionalidad y la norma se presentan a través de talleres vivenciales en el aula con experiencias y testimonios sobre las posibles formas de incurrir en un delito, violar los derechos humanos y la ley, además de las consecuencias que esto ocasiona.

Posteriormente, se propician reflexiones entre los participantes sobre sus experiencias en el incumplimiento de la ley, y se presentan videos y exposiciones que ilustran la vida en centros penitenciarios y los efectos de los delitos en la vida cotidiana. Adicionalmente, se entrega un resumen sobre los delitos más comunes en el Valle de Aburrá y las situaciones propicias para que los jóvenes se vinculen a hechos violentos; o que implican infracción de la ley y desencadenan en la privación de la libertad o la reproducción de la violencia en el territorio.


Actividades del proyecto convivencia escolar



Las actividades realizadas para desarrollar los componentes arriba citados en cada una de las 41 instituciones educativas del Valle de Aburrá fueron las siguientes:

  • Construcción y puesta en marcha de una estrategia para la promoción de la convivencia, a partir de alianzas interinstitucionales y procesos de formación ciudadana que promuevan escenarios para el desarrollo y la paz en el Valle de Aburrá.
  • Encuentros con docentes y familias para sensibilizarlos sobre la prevención de la violencia y la promoción de la convivencia.
  • Conciertos didácticos de géneros urbanos para fortalecer los valores para la convivencia.


Hallazgos y recomendaciones en la implementación del proyecto




En gestión institucional



Las instituciones educativas requieren diagnósticos que les permitan dirigir la intervención que la Ley les exige. La información suministrada por las encuestas es valiosa, pero se queda corta frente a los problemas que las instituciones enfrentan. Aunque todas las instituciones están respondiendo a los requerimientos de la Ley 1620 de 2013, en muchas de ellas no son claras las rutas de acción, prevención y promoción frente a los problemas de convivencia.

En cuanto a los factores asociados a la violencia escolar, en las instituciones educativas es común que se referencie la “soledad de los estudiantes”, lo que cuestiona el acompañamiento familiar.

Docentes y directivos reconocen que en algunos casos la violencia también es ejercida y promovida por ellos, específicamente en el lenguaje usado con los estudiantes. Algunas instituciones vienen realizando estrategias de convivencia con buenos resultados, aunque estas carecen de apoyo y de sostenibilidad en el tiempo.

Frente a las situaciones de violencia generadas por los jóvenes, se identifican como causas la ausencia de control de los impulsos y del manejo de las emociones, la salud mental y la negociación de conflictos. En las instituciones educativas no hay claridad sobre la importancia de abordar la convivencia escolar, la cual, incluso, está reglamentada en la Ley 1620. No obstante, solo se evidencian avances en el análisis y atención de casos. Las instituciones no tienen claridad sobre acciones para la promoción de la convivencia y la prevención de la violencia.

Se identifica apertura en las instituciones educativas para reconocer, apropiar y articular el programa de convivencia en sus agendas institucionales. Es evidente la necesidad de acompañar el trabajo de los comités de convivencia en las instituciones educativas, específicamente en las acciones de promoción de la convivencia y prevención de la violencia. En el intercambio entre los artistas y los estudiantes se pudo generar sensibilización en torno al arte, como una oportuna opción para utilizar el tiempo libre de manera creativa, promoviendo así la convivencia escolar.

Las experiencias significativas realizadas por los docentes promovieron la realización de encuentros para compartir aprendizajes. Esto generó el reconocimiento de los otros docentes y promovió la búsqueda de intercambios que permitieran hacer evidente la diversidad y riqueza de las propuestas educativas lideradas por los docentes del Valle de Aburrá. Con el acompañamiento del periodista José Guarnizo se efectuó un taller de escritura de crónicas, que despertó en algunos el interés por reflexionar y escribir sobre la convivencia en sus instituciones, a partir de las experiencias que cada uno tiene en el aula. Los docentes del Valle de Aburrá tienen un acumulado de historias que ayudan a sensibilizar sobre el complejo tema de la convivencia escolar.

Frente a los anteriores hallazgos relacionados con la gestión institucional, recomendamos:

Instalar el proyecto de convivencia en las instituciones educativas permite identificar en forma temprana los problemas asociados a la violencia escolar. Para ello se requiere mejorar los instrumentos de recolección de información e involucrar en el diagnóstico a docentes, directivos y padres de familia. Los datos son fundamentales para el hallazgo de mejores alternativas de solución de los problemas a que se enfrentan.

Los comités de convivencia deben ser activos. Deben tener los diagnósticos como punto de partida y, desde ahí, elaborar planes de acción institucionales para acompañar las situaciones de riesgo que identifiquen, y hacer acompañamiento oportuno a estudiantes, padres de familia y docentes. Además, es la oportunidad de intervenir en las instituciones, como forma de responder a una necesidad actual.

Las instituciones siguen necesitando apoyo en los procesos de formación con padres, no solo en la realización de talleres, sino también en la implementación de estrategias para vincular y acercar a los tutores a las realidades de los estudiantes.
La formación de los docentes debe permitirles el reconocimiento de su lugar protagónico en la vida de los estudiantes, e ir generando las transformaciones culturales que requiere el contexto actual.

Es necesario generar espacios donde se visibilicen las estrategias de convivencia más exitosas, como referentes de acción de las demás instituciones educativas; desarrollar el intercambio de experiencias —buenas prácticas— de convivencia; y crear el banco de buenas prácticas en convivencia escolar.

Deben apoyarse y fortalecerse las iniciativas que vienen desarrollando de manera autónoma las instituciones educativas, los docentes y los estudiantes en temas de convivencia y prevención de la violencia.
Es indispensable crear un fondo de apoyo a iniciativas de convivencia, que permita a las instituciones educativas contar con recursos para la implementación de iniciativas innovadoras de convivencia.


En entornos protectores



Los escenarios de socialización en la familia, la escuela y la calle no logran la suficiente protección para niñas, niños y adolescentes, lo que se puede apreciar en las opiniones y acciones de los encuentros vivenciales. Se evidencian soledad, tristeza y violencias provenientes del entorno familiar, en algunos niños y niñas de las instituciones educativas. En ocasiones, esto los conduce a buscar reconocimiento entre sus compañeros, aunque a partir de actitudes negativas. Se resalta que el 83.2% de los estudiantes considera que en su familia no se presentan actos de violencia. Este hallazgo ratifica cómo la familia es una instancia de socialización que sigue cumpliendo con su papel protector.

Actualmente la convivencia en las instituciones educativas se promueve desde la represión y no desde la libertad y el respeto por las elecciones del otro como ser autónomo. Continúa siendo reiterada la necesidad de trabajar la inclusión de las diferencias con los docentes, al ser estos quienes orientan la convivencia en el aula.

Existen vacíos conceptuales en temas propios de los adolescentes, por parte de docentes y estudiantes, como es el caso de la sexualidad. De ahí la necesidad de generar espacios para que ambos puedan expresar sus experiencias e historias significativas.

Se evidencia falta de información, acompañamiento y asesoría a docentes y estudiantes sobre cómo abordar la convivencia en las aulas y en la institución educativa. Hay falta de respeto hacia el otro por sus elecciones desde el sentimiento, el pensamiento, la estética corporal y la orientación sexual y de género, lo que se convierte en un reto en la convivencia.

Las expresiones artísticas y culturales como el teatro y la música —conciertos e interpretaciones musicales—, realizadas en las instituciones educativas, evidencian la importancia del arte para la creación, la imaginación, la innovación y la construcción de identidad y solidaridad. Sobre el tema de entornos protectores recomendamos:

  • Promover la convivencia desde la realización de actividades lúdicas, recreativas y culturales que les permitan a los jóvenes vincularse como actores y dinamizadores de éstas.
  • Desarrollar actividades de formación en las instituciones educativas que favorezcan la apropiación de habilidades artísticas y creativas en los jóvenes
  • Desarrollar propuestas de innovación social que promuevan la solución de conflictos escolares mediante actos de concertación y mediación
  • Promover la instalación de grupos escolares que promuevan acciones de promoción de la convivencia y prevención de la violencia


Jóvenes



La producción de contenido audiovisual permite llegar de manera acertada a los jóvenes del Valle de Aburrá, quienes recrean sus historias, sentimientos, problemas y forma de entender sus entornos; y hacen propuestas de convivencia a partir de videoclips que reflejan su forma de ver la realidad y su rol en la transformación. Hasta el momento se han realizado 80 videoclips, de los cuales 12 cuentan con su respectiva guía de uso y constituyen un paquete pedagógico para ser trabajados en las aulas de clase por los docentes. Ver contenidos producidos por los estudiantes.

Frente a los hallazgos en el tema de jóvenes, recomendamos:

  • Desarrollar talleres de formación en lenguaje audiovisual, edición y lectura del territorio con los docentes, para que estos sirvan de multiplicadores de las metodologías que incorporan el uso de TIC con sus estudiantes.
  • Generar formación de multiplicadores para los componentes de Somos niños y niñas constructores de paz, Somos metropolitanos y Somos legales, como estrategia que garantice la sostenibilidad de las acciones de convivencia en las instituciones educativas.
  • Realizar pasantías con jóvenes de las instituciones educativas entre las zonas norte y sur del Valle de Aburrá, para estimular el intercambio de percepciones, conocimientos e imaginarios sobre el territorio, y promover la identidad metropolitana entre los jóvenes, lo que favorece la convivencia y el desarrollo de la Subregión.



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