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PROTEGER BOSQUES - ISAGEN










Colombia es considerado uno de los países con mayor riqueza, gracias a su diversidad natural. Hoy esa variedad de especies animales y vegetales, hábitats y ecosistemas, nos ubica en el cuarto lugar de países megadiversos en el mundo. Sin embargo, factores como la deforestación, la siembra de cultivos ilícitos, el calentamiento global o el cambio climático lo han afectado hasta el punto de destruir considerablemente sus bosques.


Los bosques tropicales han soportado una alta degradación, y se estima que en la actualidad solo ocupan cerca del 25% de su extensión inicial (Myers et al, 2000). En el caso específico de los Andes colombianos, la intervención humana ha contribuido con la desaparición de hasta el 70% de la cobertura vegetal original (Chaves y Santamaría, 2006). En Antioquia, de las 6.334.782 hectáreas que conforman el departamento, en el año 2007 solo 2.227.819 (un 35%) tenía cobertura de bosques (Yepes, del Valle y Moreno, 2008). Cada vez, la tasa de deforestación anual andina aumenta, hecho que demuestra el grado de amenaza al que se encuentran expuestos los bosques de esta región.


Conscientes de que estos actos están acabando no solo con el planeta sino también con la calidad de vida de la humanidad, organizaciones no gubernamentales, entidades internacionales y del Estado, corporaciones, diferentes instituciones y la sociedad en general trabajan por cambiar las costumbres, para que mujeres y hombres, ancianos, jóvenes y niños, empresas públicas y privadas trabajen por la conservación de los bosques y ecosistemas.


ISAGEN, en su intervención del medio ambiente y en cumplimiento de su política de responsabilidad social y ambiental, establecido en el Plan de Manejo Ambiental (PMA), desde 2007 ha celebrado convenios de cooperación interinstitucional con la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín), la Universidad de Antioquia y el Jardín Botánico. En el marco de estos convenios hace el análisis de "Variación de la diversidad, dinámica y biomasa aérea asociada con la sucesión natural en bosques secundarios protectores de las áreas de embalses de ISAGEN".


Su objetivo principal fue el de identificar los factores y procesos que determinan los cambios temporales y espaciales en estructura, diversidad, composición florística y dinámica de la sucesión natural de los bosques secundarios, localizados en las áreas protectoras de los sistemas de embalses de la empresa ISAGEN.


Al hacer este monitoreo en el Oriente antioqueño y en el departamento de Caldas, se buscó, además, entender la capacidad de restauración de los ecosistemas a través de la sucesión natural, hecho que resulta imprescindible para mitigar el impacto de la deforestación sobre la pérdida de diversidad, restauración y demás servicios ambientales derivados de los ecosistemas boscosos.


Para la elaboración de este análisis se definieron bosques con diferentes edades, en donde se pudo hacer una estimación indirecta de las tasas de cambio en biodiversidad y biomasa, bajo la hipótesis de que el "proceso de sucesión es similar dentro de cada bosque" (Chazdon et al, 2007). Sin embargo, es importante resaltar que la recuperación de los ecosistemas es flexible y depende principalmente de variables como área basal , biomasa y composición florística.

 

Generar energía preservando el medio ambiente

 

ISAGEN es una empresa colombiana dedicada a la generación de energía, la construcción de proyectos y la comercialización de soluciones energéticas. Según el Informe de Responsabilidad Empresarial, IRE, ISAGEN produjo en Colombia, en 2011, el 18,8% de la energía eléctrica que consume el país. Actualmente posee y opera cinco centrales de generación, cuatro de estas de origen hidráulico en Antioquia y Caldas, mientras que en el departamento de Santander tiene una central térmica.


En el área de influencia de la central hidroeléctrica Miel I, en el departamento de Caldas, así como en las centrales San Carlos y Jaguas en Antioquia, la empresa posee terrenos que anteriormente eran utilizados como tierras para la agricultura y la ganadería, y en donde se establecieron parcelas permanentes de vegetación para el estudio de la diversidad, dinámica y biomasa que hay en ellas. Las edades de estos bosques oscilan entre 15 y 30 años.


Identificar la diversidad es indispensable para el mantenimiento del equilibrio ambiental, además del potencial de uso local o industrial que poseen muchas especies.


La biomasa es importante porque puede ser convertida a unidades de carbono capturadas del medio ambiente a medida que las plantas crecen, lo cual contribuye a reducir las concentraciones de carbono atmosférico que tanto impacto tienen sobre el calentamiento global. Por ello se establecieron doce parcelas permanentes de una hectárea, seis de ellas localizadas en la zona de influencia del embalse Amaní, central hidroeléctrica Miel I, en el municipio de Norcasia, Caldas; las otras seis, en las centrales hidroeléctricas Jaguas y San Carlos, en el Oriente Antioqueño.


El embalse Amaní cuenta con 2.322 hectáreas cubiertas por ecosistemas forestales. Por otro lado, la central hidroeléctrica Jaguas tiene 2.184 hectáreas y la central hidroeléctrica San Carlos posee 1.539. Sus características son similares, pues presentan una gran diversidad florística, conformada por bosques intervenidos, rastrojos altos y bajos y potreros.


La ubicación de las parcelas permanentes en el Oriente Antioqueño y en la central hidroeléctrica Miel I fueron seleccionas teniendo en cuenta las diversas edades de los bosques, después del abandono del uso previo del suelo, y se agruparon tres categorías de edad o estadio sucesional, así: parcelas de bosques secundarios de 10 años, 20 años y parcelas en bosque mixto.

 

Ubicación de las parcelas

 

De las doce parcelas permanentes que actualmente posee y monitorea ISAGEN, seis se encuentran en los alrededores de la Central Miel I, entre los municipios de Norcasia, Victoria y Samaná en el departamento de Caldas. Tres más se encuentran en predios de la Central Jaguas, en los municipios de Alejandría y San Rafael. Las restantes están asociadas a la franja de protección de la Central San Carlos, y las seis últimas todas en el departamento de Antioquia.


En estas parcelas, establecidas cinco años atrás, se ha hecho un monitoreo constante. En ese periodo se realizó un mantenimiento, se recolectaron muestras de suelo, se monitorearon variables como la altura e incremento de diámetro, se analizaron datos y se hicieron caracterizaciones ambientales y estructurales con respecto a la edad de los bosques; también se realizaron distribuciones diamétricas y variaciones estructurales de los bosques con base en cronosecuencias.


De igual manera, se hizo una definición y establecimiento de la muerte de árboles y nuevos ingresos de los mismos, además de una colección botánica y determinación taxonómica de los árboles que habitan las 12 parcelas.

 

Bosques en restauración

 

En los patrones de composición florística, riqueza y diversidad de especies se destaca la alta capacidad de los bosques secundarios como catalizadores de la restauración natural de ecosistemas degradados o sometidos a usos de la tierra intensivos, como cultivos agrícolas.


En algunas parcelas la diversidad es mayor que en otras; sin embargo, se ha presentado una reparación constante durante los periodos en que se han estudiado estos bosques. Se soporta, por tanto, el uso de estrategias de recuperación de estos con base en la sucesión natural, como una herramienta eficaz para la recuperación de la diversidad natural y los servicios ecosistémicos asociados.

 

Bosques y biomasa

 

En el marco de su política de responsabilidad social y ambiental, la empresa ha implementado las medidas necesarias de control, prevención, mitigación y compensación con la destinación de más de 10.000 hectáreas en sus zonas de influencia, para la recuperación ecológica de los ecosistemas acuáticos y terrestres.


Esta restauración ecológica de los ecosistemas permitirá, entre otros aspectos, mejorar la conectividad terrestre entre cuencas y microcuencas, lo cual se logrará con el incremento paulatino de la estructura y composición de la vegetación natural y la recuperación de las condiciones de hábitat para la fauna asociada.


También se hizo un muestreo que permitió identificar la flora, la riqueza y la diversidad de especies en la zona Miel I y en las centrales hidroeléctricas del Oriente Antioqueño. Del total de individuos muestreados, el 92,6% y el 93,8% fueron identificados hasta especie, el 97,7% y 95,9% hasta género, y 99,7% y 99,6% hasta familia; los restantes quedaron sin identificar. Los individuos inventariados en la región de Caldas están distribuidos en 67 familias, 207 géneros y 395 especies. Mientras que en las centrales del Oriente Antioqueño hay 62 familias, 175 géneros y 355 especies.


En el Oriente Antioqueño, la especie Vismia macrophylla presentó una alta importancia en el área de estudio, principalmente en las parcelas más jóvenes. En algunos casos, la especie Miconia elata estuvo entre las más abundantes de los muestreos. El género Miconia presentó una alta cantidad de individuos en todas las parcelas, mientras que el género Pourouma fue más dominante en las parcelas de entre 15 y 20 años. Por otro lado, la especie Jacaranda copaia presentó una alta importancia en el departamento de Caldas, mientras que en los bosques secundarios de 20 años la especie más importante fue Tapirira guianensis. La especie Palicourea guianensis presentó también una alta dominancia en todas las parcelas.


Desde el punto de vista del aprovechamiento maderero, se vislumbran algunas posibilidades de manejo de especies comerciales mediante estudios de sucesión dirigida. Estos estudios no pretenden acumular carbono, sino obtener beneficios directos del aprovechamiento de los bosques. En los bosques secundarios de las seis parcelas ubicadas en Miel I se pudo observar que en aquellos que tenían entre 10 y 20 años, la acumulación de biomasa y área basal fue muy baja o inclusive nula, contrario a lo encontrado en los bosques del Oriente Antioqueño. No obstante, se estima que una vez pasada esta edad se presente una recuperación relativa de más del 50% de dicha acumulación.


Por otro lado, la biomasa aérea estuvo positivamente asociada con la fertilidad natural de los suelos y con el estado sucesional de los bosques (edad), lo cual resalta la efectiva capacidad de capturar y almacenar carbono de los bosques secundarios en su biomasa. Sin embargo, según modelos de estudio, en los suelos ácidos y con altos contenidos de aluminio, se vio una tendencia a una menor concentración de biomasa por unidad de área, según los informes finales que se presentaron tanto en el monitoreo de Oriente Antioqueño como en el de Miel I.


El resultado de este monitoreo es la evidencia de un impacto positivo para el medio ambiente, pues no es desconocido que los países con mayor industrialización han generado grandes cantidades de contaminación, por lo que ha sido necesario establecer estatutos o acuerdos que obliguen a las naciones a velar por la conservación del territorio y del medio ambiente.


Este estudio, además, insta la búsqueda constante de la neutralización de la huella de carbono empresarial, teniendo en cuenta la cantidad de carbono almacenado en los bosques. Para lograr esto, se debe obtener un balance cero en cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo cual resulta altamente viable y factible, según los resultados de las mediciones que cada dos años se hacen en las parcelas permanentes.


Resultados como estos son importantes si se tiene en cuenta que el 14% de la energía en el mundo procede de la biomasa, lo cual es equivalente a 25 millones de barriles de petróleo por día. En el caso de los países en vía de desarrollo, como Colombia, el valor estimado es del 35% (Hall y Rosillo-Calle, 1991).


Esto no solo representa beneficios para la empresa y Colombia, sino también para los países con mayor industrialización, que han generado grandes cantidades de contaminación, y que por la obligación de velar por la conservación del territorio y del medio ambiente, compran a los países en vía de desarrollo Certificados de Reducción de Emisión de CO2, CER, ya que mientras ellos emiten dióxido de carbono a la atmósfera, las naciones megadiversas y con zonas vastas de bosques capturan y almacenan esas emisiones.


Un segundo y más ambicioso objetivo ha sido sugerido en los diagnósticos de estos estudios, los cuales apuntan a entrar en el mercado de Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL).


Poder tener estos logros es importante para el medio ambiente, pero también para una comunidad que, gracias a la producción de certificados, ve beneficios para una mejor calidad de vida y a futuro podrá contar con mayores recursos naturales y económicos, destinados a programas sociales y ambientales.

 

Compromiso con el ambiente

 

En los bosques tropicales, la complejidad asociada con la biodiversidad promueve mayor estabilidad ambiental. De esta manera, bosques más complejos y diversos son a su vez más eficientes regulando procesos erosivos e hidrológicos. Estas dos características son fundamentales en los proyectos hidroeléctricos.


En este aspecto, los resultados de cada medición han evidenciado la alta capacidad de los bosques secundarios como catalizadores de la restauración natural de ecosistemas degradados o sometidos a usos de la tierra intensivos como cultivos agrícolas. Dentro de las parcelas, los cambios en la abundancia total de las especies presentaron tendencias similares entre bosques de la misma edad, siendo mayores en los bosques de 20 años de sucesión.


Cada dos años este monitoreo plantea, con base en la información obtenida y procesada, una estrategia de recuperación, conservación o manejo de estos bosques con base en criterios de sostenibilidad ambiental y económica.


Quizás uno de los resultados más valiosos de este estudio fue identificar el potencial en productos naturales. Colombia posee materia prima, y aunque los servicios asociados con la conservación y restauración de la biodiversidad son actualmente más intangibles y en realidad menos viables, se espera que hacia futuro se incorporen de forma más práctica dentro de las cuentas ambientales nacionales y locales, que tengan en cuenta que la biodiversidad provee una cantidad innumerable de usos potenciales asociados con la farmacopea y la industria en general.


Finalmente, la belleza escénica de los embalses, asociada con áreas naturales, siempre va a resultar en una buena opción para el ecoturismo. Dentro de las recomendaciones de este estudio se propuso mantener una puerta abierta para esta actividad, ya que podría ser una buena fuente local de ingresos.


Y a pesar de ser proyectos independientes, dicha propuesta se soporta y articula a través del biocomercio, que encontró en la naturaleza una forma de mejorar la calidad de vida, pero también el modo de desarrollar proyectos sostenibles que mejoren la economía de las regiones que impacta de manera responsable; además de conservación de biodiversidad, esta estrategia ha generado beneficios económicos para las comunidades locales.


Esta estrategia, que permite conocer las iniciativas empresariales de los habitantes de la zona, ha reflejado sus frutos en cadenas productivas como el turismo, la apicultura y las artesanías, hecho que además representa un cuidado por el medio ambiente y sostenibilidad para las familias.


Para ISAGEN, que tiene alrededor de sus centrales gran diversidad y riqueza natural, el biocomercio es una oportunidad de apoyar la empresa comunitaria, fortalecer en aspectos ambientales, técnicos, administrativos y comerciales, así como de identificar nuevas opciones empresariales para las comunidades.


De esta manera, comprar una botella de miel, salir de paseo a una reserva natural o adquirir una artesanía en fique son muestras del positivo impacto del biocomercio en el medio ambiente, en la economía de los empresarios de las zonas aledañas a las centrales y en el propio bienestar.


Del cuidado de los bosques depende un mejor ambiente para todos, pues además de proveer frutos que sirven de alimento al hombre y a las especies consumidoras asociadas, ellos son una fuente de combustible, que produce materia prima para resinas, gomas, fibras y otras bases industriales, domésticas y artesanales.


Los resultados de este estudio son una prueba fehaciente de que el manejo de la sucesión natural conduce a una restauración integral de los servicios ambientales derivados de los bosques, entre los que aquí se destacan el carbono y la biodiversidad. En esta medida, lo que aquí se propone es otro soporte a la política ambiental empresarial, que conduzca a potenciar incluso el valor transaccional de la acción institucional.


También es un llamado a resarcir una deuda ecológica con el planeta, por muchos años manejado y explotado de manera irresponsable. Hoy las prácticas responsables por parte de todos son una muestra de que con cuidado también se pueden generar beneficios económicos, conservar la biodiversidad y las especies nativas, y se aporta a la mitigación del cambio climático y al aumento de calidad de vida no solo de quienes habitan la megadiversa Colombia, sino de gran parte de los habitantes del mundo.


Si bien es cierto que este monitoreo ha contribuido a la investigación, a la academia y a ISAGEN, poder divulgar y socializar a la comunidad estos resultados se convierte en uno de los mayores logros. Hoy los habitantes favorecidos por las centrales hidroeléctricas, además de una participación activa, reciben capacitación e información de estos estudios. El proyecto pretende además que entre todos construyamos un mejor ambiente. Esto permite dar un paso adelante en la construcción de nuevas propuestas amigables con el medio ambiente y en el cumplimiento de programas que también beneficien los intereses del planeta, la empresa, la región y la comunidad, así como la valoración adecuada de las riquezas naturales.





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